miércoles, 24 de diciembre de 2014

LAS MANOS DEL VERDUGO

LAS MANOS DEL VERDUGO

Aquél día sus manos quedaron rojas, húmedas y trémulas, casi exánimes por la cantidad de azotes que había propinado al chico aquél, que jugando a la pelota, rompió un vidrio de la ventana de enfrente; el dueño salió como loco a insultarlo, el pibe intentó una disculpa pero no pudo articular palabra, lo miraba anonadado. Pronto se vio rodeado por la guardia, que lo llevó a ese lugar perdido entre valles y montañas; aunque las causas fueran nimias nadie se salvaba de ser inculpado.
El verdugo de la corte, acostumbrado a los castigos, no se inmutaba, vivía como aletargado, su mente vacía de ideas propias; sin emociones aparentes era simplemente una máquina de obedecer y ejecutar órdenes, sólo sus manos expresaban un lenguaje particular, a pesar de que las cubría con guantes.
Cierta vez sus dedos quedaron atrapados en un férreo puño, imposible de abrir; parecían dos tenazas amordazadas y con pequeñas marcas moradas a nivel de los meñiques, al verlas, el verdugo se asustó, pero luego se acordó que con el borde interno de las manos, estuvo clavando en el tronco del árbol, los cabellos dispersos de la chica y que antes, había amordazado su boca para que no gritara. Ese había sido un caso muy particular, que el pueblo comentó por largo tiempo pues: cierta noche en que la muchacha agredida por su novio, salió de la casa a los gritos y y sollozando se mecía los cabellos, ocurrió algo insólito, él fue ignorado, en cambio ella, condenada por ruidos molestos.
Pero el caso más sonado, fue el de un negro que acusado de robar y violar a una mujer blanca, lo condenaron a la pena capital; el pobre casualmente pasaba por el lugar y fue detenido de inmediato, sin ningún tipo de averiguaciones.
Esa vez el verdugo se puso levemente verde, se permitió apenas un respingo que le salió como un eructo y un parpadear de ojos, pero enseguida se detuvo, pues el terror era lo más común en esa corte alocada, ávida de poder.
Algunos tuvieron el coraje de defender los derechos del niño, la impulsividad propia de esa etapa de la vida, también se manifestaron por la no discriminación de género o color de la piel, un duro batallar que aún perdura.
 Pero algo insólito ocurrió el día en que el negro fue decapitado: a la hora del hecho, las manos del verdugo estaban rígidas y pálidas, si quería doblar sus dedos el dolor era insoportable; ora  violetas, y veía sus dedos crecer como tentáculos que se estiraban y enroscaban, queriendo aprisionar su cuerpo; ora las veía manchadas de sangre, sudor y saliva, intrépidas queriendo arrancarse la piel.
Paralizado por el terror sobre el piso reptando, mantenía con ellas una extraña conversación: ¡ "basta ya, no me acosen más, yo fui  un hacedor de órdenes ajenas, sólo eso"!.
Con el tiempo se volvieron independientes, como dos apéndices pendían de sus brazos completamente inconexas de su ser; fue tal su desesperación que una noche, queriendo desprenderse de ellas para siempre, ululando se entregó a la oscuridad de los caminos, perseguido no obstante, por las manos que lo cercaban. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

CUENTOS MÍNIMOS

CUENTOS MÍNIMOS

Su mirada inquisitoria y tenaz la delata, sí, ella sospecha que él y yo somos amantes, hasta diría que la goza por su sonrisita socarrona; ¿acaso sea yo el ingrediente necesario en esta historia de a tres?.


Había usado su viejo pretexto de siempre: la lluvia  y el paraguas, sin suponer que aquélla mujer fuera su amor de otrora, después de unos instantes de mirarse y reencontrarse, la propuesta fue: "por la vuelta" y como el tango aquél dice: "la historia vuelve a repetirse".....


Desde los altos peldaños de piedra gestados en la montaña, ella observaba maravillada toda la naturaleza expuesta a sus pies, las cascaditas y el río, la vegetación exuberante y más allá el pueblo soleado, todo parecía tener un orden perfecto.


La suave brisa que se escurría entre las cortinas lo envolvió levemente, asomado a la ventana la vio llegar y su corazón fue un loco palpitar.


Látigo en mano, con gesto adusto y mirada altanera, el capataz se paseaba vigilando a los negros esclavos, ignorando los susurros de  libertad cada vez más poderosos que se tejían entre los blancos algodonales.


Día frío y húmedo; el ataúd, de fina madera lustrosa con las iniciales del difunto talladas sobre la tapa, fue retirado a las 9 en punto, el incienso prendido minutos después de la ceremonia fúnebre, hacía el aire aún más irrespirable, lamentos y sollozos parecían perpetuarse como un eco en el vacío de la habitación, el aroma de las flores aún persistía. La madre no pudo acompañarlo, tampoco derramar llanto alguno, como petrificada seguía sentada en el sillón acompañada por su hija y su perro fiel, en la penumbra de la habitación, semejaban un cuadro antiguo.


Como destellos de luz y sombras te me apareces aún, apenas una visión fugaz, fantasma de voz sonora y burlona, pero es sólo sueño; los entornos conocidos con sus afectos y desafectos de siempre son mi realidad, ¡qué bueno!. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

TEMA LIBRE

TEMA LIBRE


Mi mente divagando en busca de ese dichoso tema libre, caramba ¿ qué pretende dicho tema?, ¿que pueda explayarme libremente, bucear en mi presente, en busca de anécdotas extraviadas?, o quizás remontarme a mi pasado, a mi infancia ya lejana , pero tan adentrada en mi corazón; allí rescato los sabores y olores tan conocidos, tan sublimes, porque remiten a mi madre. La esquina pequeña donde yo a determinada hora, me paraba a esperar a mi padre que volvía del trabajo, y qué alegría verlo llegar y correr a su encuentro; ¿hermanos ? no, ninguno y eran la calle y la rayuela, el patrón de la vereda y la escondida con el golpe a la pared....¡piedra libre! mis compañeros de juegos y por supuesto los chicos del barrio. ¿Y la barra de la esquina? que... cuando ya adolescente me inhibía para pasar, pues siempre tenían algún piropo a flor de labios, nunca nada grosero; recuerdo que alguno que otro hacía intento de fumarse un pucho, toses mediante, lo cual
 les inspiraba cierta gallardía varonil y ya casi un adulto esperanzado.
Aún me parece percibir, el aroma de los azahares del limonero de mi patio, cuando en primavera se vestía de fiesta, con sus diminutos ropajes blancos y amarillos.
Sigo pensando, quizás este tema libre sea una trampa y pretenda encerrarme, sin posibilidad de salir de mi misma y negar otras anécdotas muy triste de mi vida; ¿acaso es necesario que aquellos imborrables recuerdos también salgan a luz?, probablemente sí para rescatarme íntegra, quizás en un tiempo sin tiempo sea posible.....   

miércoles, 15 de octubre de 2014

UNA NOCHE DE CARNAVAL

UNA NOCHE DE CARNAVAL

Parada frente a la ventana observo la lluvia que cae sin parar, ¿cómo paliar mi tristeza, mi desencanto?, busco algo para leer; miro, ojeo y de repente mi vista se detiene en un título: "UNA NOCHE DE CARNAVAL" ¿a ver de qué se trata? .Las comparsas desfilan con algarabía, las murgas atronan con su ritmo particular, al compás de los tambores los bailarines se contornean, saltan, dan volteretas en el aire; la gente se agolpa para mirar, primero en círculo, luego de a poco empujones mediante se desplazan hacia atrás, quedan pegados a la pared.
Llueve, casi ninguno porta paraguas, una nena grita -"¡mamá, mirá ese globo de colores! y al rato,"quiero que me compres más de la espuma"- ; y es ese líquido blanco, pegajoso que va y viene entre todos, chicos y grandes, salpica la cara, los cabellos, la ropa, anega las veredas y las calles, apenas se puede pisar; de pronto un tumulto, es tal la multitud que no se puede avanzar ni retroceder.
Atrapada en el relato, me siento partícipe del mismo, toda empapada intento abrir el paraguas, pero no puedo, con ese aire enrarecido me quiero escapar, pero el piso  resbaladizo me paraliza en el lugar, siento que me asfixio; de repente escucho un grito estremecedor:- "¡ayuda por favor, me caí!, no me puedo mover"- y con un hilo de voz,"- me estoy desmayando"-.
Cierro el libro de golpe bañada en sudor y algo confusa; las manos me tiemblan levemente.

viernes, 10 de octubre de 2014

MI MANO IZQUIERDA

MI MANO IZQUIERDA

No sé porqué acabo de dibujar mi mano izquierda amplia, suplicante, en una hoja de papel; quizás la angustia me convocó, la veo temblorosa como mis párpados que tan sólo me permiten lagrimear, sin embargo los sollozos se sofocan en mi garganta; me siento oprimida y rabiosa, sí esa es la expresión, rabiosa.
       ¿Yo tuve la culpa que te alejaras de mi?, o quizás las circunstancias, el destino; recuerdo cuando nos conocimos, todo en derredor parecía más luminoso, esa noche las estrellas parecían titilar con más fuerza.  Aún resuenan en mis oídos tus amorosos galanteos con ese tono de voz tan especial, casi un caramelo y ese perfume embriagador que aún me parece percibir.
           Mi mano izquierda dibujada en el papel, casi parece ser la extensión de mi corazón y conversa conmigo: -no quiero sufrir más, quiero cerrar mi compuerta de lágrimas y asumir que  aquello no fue un fracaso sentimental, sino un gran bochorno-. 
       

lunes, 29 de septiembre de 2014

¡Qué Contratiempo!

¡Qué Contratiempo!


Al tiempo, ese gran tirano, nunca le prestó demasiada atención, ¿qué es después de todo?
 un transcurrir sin pausa.
Para ella era un bochorno, ¿quién lo marcaba?, ¿el reloj con su insulso tic tac?, a ella no le importaba tenía su ritmo propio, a veces jugaba a apurarse, pero generalmente se detenía en largas cavilaciones creativas.
 Mientras componía sus personajes y diseñaba sus disfraces, el tiempo transcurría lentamente, fuera del tiempo real, casi como una sombra, ni siquiera era hilo conductor de un principio y un final; al tedioso tiempo que todo lo transforma, lo pisoteaba y lo enviaba de paseo a las alturas. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

RETAZOS DE INFANCIA


                                                                                                            (VARIACIÓN 3)

Ellas adornaron mi infancia, recuerdo cuando me las regalaron, nunca había visto algo igual, ni me imaginé que pudiera existir, ¿las dos en una?, la rubia vestida de celeste con pintitas doradas, la morocha ataviada con una pollera roja con volados y una blusa blanca resplandeciente; entre ellas se ignoraban,la presencia de una no era obstáculo para el despliegue súbito de la otra, ambas ocupaban el mismo pedestal con igual elegancia.
Yo las quise a ambas por igual, no podía pasearme con una sin la otra y según la ocasión, establecía con ellas distintas relaciones; de pronto la rubia era una princesa que en una carroza adornada con piedras preciosas, recorría la comarca en busca de su príncipe azul o bien se convertía en mi amiga más aliada a la que confiaba mis más íntimos secretos.
A la otra la morocha, la convertía en una reina altanera y poderosa cuyos súbditos le debían obediencia ciega, otras en una simple campesina que se entendía con los pájaros y que alegre canturreaba entre los girasoles. Desde las brumas de un pasado  ya lejano pero con fuerte presencia, hoy las rescato con nostalgia, con cariño y a veces me pregunto: ¿qué habrá sido de ellas?, ¿porqué ya no están?, nunca lo supe del todo.                                                                                                                                     

lunes, 15 de septiembre de 2014

UN ROMANCE SINGULAR

  1. Te amo,¿sabes que te amo?, hace tiempo que tu presencia tan cerca mio me aturde, me enardece; no sabía como decírtelo, no me atrevía.
  2.  Ella, que engalanaba la percha con un rosa viejo se tiñó de escarlata, sus puntillas y volados ondularon con un ritmo frenético, pero no contestó se hizo la distraída y adoptó aires de ofendida, mientras su ruedo brillaba con una luz psicodélica; ¡ay, ay! así no querida le dijo el traje azul, me vas a encandilar y no te podré ver, bueno de todos modos te tengo tan cerca,que si quiero extiendo una manga y te puedo acariciar, palpar la finura de tu entramado y si extiendo las dos, sí las dos, te abrazo,¿ves? ya lo estoy haciendo, ¿pero no me dices nada?. Ella seguía impasible, pero de pronto sujeta como estaba a la percha, le gustó sentir ese calor, esa suave presión alrededor de su cintura, hacía tiempo que no le ocurría, quiso acercarse, ¿pero cómo? , haciendo movimientos de rotación casi más se cae de la percha, pero sus tules y encajes que graciosamente se deslizaban por su dorso pudieron envolverlo. "Yo creo que me enamoré de vos," le dijo ella, "es que luces tan bonito cuando lo vistes a él; tu dueño siempre me dice piropos, me acaricia y estruja y yo me siento viva. Sí, juntos uno al lado del otro seremos felices".
Al día siguiente cuando María abrió el placard, vio al traje y su pollera como enredados y plegados extrañamente,"¡qué raro si yo no los colgué así!, Mario tampoco acostumbra, es muy ordenado; la próxima vez los cuelgo  a cada uno, en los extremos opuestos del placard"; pero ¡caramba!, la distancia no fue impedimento; las mangas y las solapas, los volados y las puntillas se expandieron y acercaron cual abrasantes pseudopodios.

lunes, 11 de agosto de 2014


MI JAZMIN DE ENTONCES


Acabo de tocar una bolsita de pequeñas piedritas, de borde irregular, ¿acaso serán brillantes y de color azul verdoso, como el sulfato ferroso que alimentaba a mi jazmín?. Cuando él decaía y sus hojas amarillaban, yo iba en busca de mis cristalitos salvadores; casi me parece escuchar su tintineo en mi mano, y el aroma penetrante de la planta, tan subyugante que por momentos, confusa, me parecía que era yo degustando el sabor acre y picante del hierro ; a los días veía a mi jazmín resplandeciente, con sus pétalos carnosos y sus hojas de un verde brillante.  ¿Acaso esas simples piedritas se trastocaron y ya no eran más un simple objeto inanimado, sino ese ser vivo que todo lo perfuma?; me quedé pensando en las energías encapsuladas y sus transformaciones, como todo se revierte y recicla.

domingo, 10 de agosto de 2014

PELOTA


Pelota, ¿qué me dice esa palabra?, ¿qué me inspira?, objeto lúdico por excelencia; la veo a mi perra con su pelaje negro brillante y sus patitas blancas, menudas, corriendo detrás de ella; la alcanza moviendo la cola feliz, me la trae y se queda al acecho esperando que se la vuelva a arrojar, la mirada atenta, el cuerpo agazapado con las patas levemente flexionadas, toda ella preparada para la carrera, o bien con sutil elegancia se desplaza hacia un lado y al otro, es entonces una arquera perfecta. Yo juego a marearla pero es difícil, ese juego finalmente lo maneja ella; haciendo cabriolas y saltando la ataja en el aire, la recibe directamente en la boca o prevee hacia donde se dirige, y entonces sale a la disparada y sí, llega antes y allí la espera.
Inteligencia animal, me emociona verla y pienso: qué gran invento resultó la pelota, un algo que se desplaza porque sí, que solo puede ser bella por sus colores o brillos y sin embargo tan atractiva; es pasión de multitudes, de grandes y chicos y también el juego predilecto de mi perra Eimé. 

miércoles, 16 de julio de 2014

JUEGOS DE FANTASÍA


María había tenido una infancia difícil, de pocos afectos, carencias múltiples, ese quizás fue el motivo de que se inventara un mundo de fantasía, en el cual periódicamente se sumergía. Ora era una reina que vivía en un castillo imponente, rodeada de gentiles lacayos que la adulaban y festejaban; pasaba sus días dedicada a las artes, tomando clases de música y canto, desde temprano se escuchaban sus trinos, a veces semejantes a un pájaro herido y más tarde febril ,tecleaba en una computadora de alta tecnología, y entonces se comunicaba con seres extraplanetarios.
En el castillo eran habituales las fiestas y agasajos; múltiples enredos amorosos y secretos de alcoba, a veces en la noche se escuchaban pasos sigilosos y una puerta que con un chirriar inoportuno se abría y cerraba, entonces los gorros de dormir asomando y los cuchicheos en los pasillos eran inevitables, luego las desmentidas, los guiños picarescos y las risas sarcásticas; también en el castillo se tejían intrigas diversas y pactos de corrupción, todo con aspecto inocente y aires ingenuos.
Otras veces María, era un viento que se colaba por los postigos y rendijas, los vidrios de las ventanas con una vibración cantarina le respondían como un eco, o era un huracán que soplaba a mil, levantando consigo autos como juguetes, las casas de los pobres y el polvo de los caminos, todo se tornaba opaco, el aire irrespirable; las orillas de los ríos ya no eran tal, pues sus aguas se precipitaban rápidas anegando todo; a la furia del huracán, le seguía un viento juguetón, que enredaba la ropa tendida en una terraza cualquiera, ondulaba las ramas de los árboles, dispersaba el rocío que caía cual pesadas gotas de lluvia; otras era apenas una brisa suave que despeinaba los pastos, acariciaba los rostros y que en las noches de verano traía la fragancia de flores cercanas. Éstas y otras historias más eran para María, un dulce refugio que la alejaba de los sinsabores de su entorno.  

lunes, 7 de julio de 2014

¿CASI FELIZ?

Roberto se sentía abrumado por lo que últimamente le ocurría, una desdicha tras otra; le costaba conciliar el sueño, ya casi no se alimentaba, sus tareas habituales le eran ajenas, sólo una idea fija se había apoderado de su mente, cómo arreglar ese gran embrollo que lo enmarañaba, sus pensamientos de tan intensos  se fueron reflejando en su rostro; al principio fue un simple parpadeo constante, necesitaba de un gran esfuerzo para contenerlo, luego siguió con muecas varias: torcía la boca para un lado y el otro, o elevaba el labio superior como queriendo pescar algo, de repente hinchaba los carrillos para luego soplar quedo un algo invisible, mientras sus ojos se juntaban en una sola visión, quedando fuera todo lo demás, sus narinas se dilataban y estrechaban con un aleteo cada vez más fuerte, emitiendo una rara música estridente y molesta. Cuando se miró al espejo, no se reconoció, tenía la cabeza ladeada y su rostro era una gran mueca; olvidado de sus pesares anteriores sólo percibía su extraña fisonomía, trató de recomponerla con sus manos, cerrando los labios, levantando los párpados, aquietando su nariz;  le fue imposible, pero qué maravilla, se había liberado de sus problemas, finalmente sus tics le producían un secreto placer, se sintió rehabilitado, casi feliz.

sábado, 5 de julio de 2014

Quimeras


Se conocieron en el hotel aquél el que semeja un castillo, rodeado de montañas y nubes; ella extasiada observaba por la ventana del amplio salón, el fértil valle cubierto de flores, los árboles frutales, las caídas de agua , unas leves, otras como torrentes. Cuando él se le acercó con un comentario banal, tan absorta estaba ella, que se sorprendió al escuchar una voz a su lado, un ligero temblor cual un escalofrío recorrió su cuerpo, pero pronto se encontró conversando con el desconocido en forma muy amena y cordial, quedaron en realizar juntos por la tarde un paseo por los alrededores; cuando luego caminaron por las orillas del río saltando sobre piedras, montículos de tierra y el agua que escurría entre ellos, se mataron de risa, se hicieron bromas, se tomaron de las manos, parecían conocerse desde siempre; al finalizar la tarde, ella lo invitó a su apartamento a tomar un refrigerio, y también para prolongar esos momentos tan placenteros, allí en la quietud del cuarto se contaron historias de vida, él era casado y estaba ahí con motivo de un congreso médico, luego del cual decidió tomarse unos días de descanso en las sierras ¿y ella? .....venía de una frustración sentimental y había elegido la montaña y ese hotel alejado, en busca de paz. Sí se sentían mutuamente atraídos, los ojos de uno se perdían en la mirada del otro, podían haber vivido una hermosa aventura, pero algo o alguien que como una sombra  ´transcurría entre ellos, los inhibía. De pronto él apresurado se despidió: "bueno hasta luego, hasta mañana", y en ella nuevamente la angustia.
Transcurridos los días no lo volvió a ver, ella volvió a la rutina de siempre, más abrumada que antes; él se reencontró con Emili, su esposa. Esa noche ,entre sus brazos aunque de mentira, estaba aquélla mujer que había conocido tras la sierra.    

lunes, 30 de junio de 2014

LA MISERICORDIA DE DIOS



Allá en lo alto, en una miserable casucha montada sobre una maciza estructura, quizás un triste paredón, vivía él; toda una vida dedicada a la ciencia, al estudio de la tierra y la atmósfera circundante; cada vez más seguido pasaba sus horas frente al telescopio, estudiando los planetas con sus lunas, las constelaciones, tratando de vislumbrar hasta la más lejana estrella; se perdía en complicados cálculos matemáticos acerca de los cometas y galaxias, las estrellas fugaces y los posibles eclipses. Casi un ermitaño, tan inmerso vivía en ese mundo, que a veces le parecía aglutinarse cual una estrella cumplido su ciclo, y atraído por una enorme fuerza de gravedad caer inexorablemente en un agujero negro imposible de salir, pero lo que realmente lo desvelaba eran los ovnis; su mente ya era un torbellino, números y visiones diversas bailoteaban en su retina, y llegó a ver objetos sin identificar de diferentes tamaños y estilos por todas partes, a tal punto que, todo el cielo que él tan ávidamente escudriñaba, ya no era tal, sino un enorme plato volador gris espacial.
Cierta noche , tras un terrible estruendo, escuchó una voz poderosa desde lo alto, creyendo que se trataba de Dios, cayó de rodillas ante él implorando por todos los sufrimientos de la humanidad, las injusticias y las miserias; Dios conmovido lo condenó a la inmortalidad.

sábado, 21 de junio de 2014

RETAZOS DE INFANCIA

                                                                  ( Variación 1)
Frente a mi un armario todo verde herméticamente cerrado, lo observo y me emociona, siento que cierta ternura teñida de nostalgia me invade, ¿acaso me recuerda aquel otro de mi niñez?  sí, el de la cocina; arriba con dos puertitas breves, lo adornaban unos dibujos arabescos, como espiralados, a través de los cuales yo espiaba los platos apilados prolijamente de mayor a menor; en el medio un espacio abierto, permitía el apoyo de distintos objetos, desde una panera, un recipiente con frutas y hasta servilletas dobladas con la inicial hacia arriba, lo cual hablaba de la pertenencia de cada uno de nosotros;  más abajo dos puertas macizas, más bien grandes que al abrirlas, hacían su aparición las relucientes ollas, sartenes, una bifera y otros diversos utensillos de cocina; sobre el techo del armario, botellas de distinto tamaño, daban la impronta de gracia con su forma y color. Ese mueble tan particular y tan querido por mi, me remite a sabores, olores y fundamentalmente a mi madre.


                                                                                                                        (  Variación 2)
 El ayer, ¡qué tan cercano!,¿sabes Osvaldo? casi me parece verlo, encontrarlo a la vuelta de la esquina, vos eras muy pequeño, quizás no recuerdes las dichosas travesuras de las que yo tanto me jactaba, todavía veo la expresión temerosa de mamá, cuando yo trepado al árbol les gritaba:¡ miren soy un pájaro, miren como extiendo las alas y me echo a volar!, y abriendo los brazos con suave aleteo, creía hacer la imitación perfecta; mis pies entrelazados, apenas se sostenían en la rama que parecía, se iba a quebrar de un momento a otro.
Andrés yo también tuve mis aventuras, quizás más que vos, me acuerdo que con los chicos del barrio, en las noches de verano, meta tocar el timbre de las casas y salir corriendo, o robar flores de los jardines cercanos, si mamá me retaba, yo la convidaba con las moras del baldío de enfrente.....¡a ella le gustaban tanto!; y ¿cuando te cargábamos a vos, que con la barra de la esquina hablaban siempre de lo mismo?, que lo objetivo y lo subjetivo y ¡que se yo cuántas tonterías más!,  filosofía barata; en la época que yo fui feliz jugando a la rayuela, a la mancha , al patrón de la vereda o a las figuritas, vos te las pasabas suspirando por las chicas, en especial por una, ¿te acordás de Inés con sus rubios bucles?, era fea y bastante apocada pero a vos te tenía mal y nunca te atreviste a abordarla, yo ¡ me mataba de la risa!.
¡Cállate Osvaldo!, que a vos te iba mal en la escuela, traías unas notas horribles, además de tu mala conducta, papá te retaba siempre, en cambio yo figuraba en el cuadro de honor. Bueno , ¡basta ya Andrés!, ahora en este presente venturoso o no, lo importante es que estamos los dos aquí recordando, y que a pesar de los contratiempos, fueron momentos felices, sí tal cual Osvaldo,-- ambos hermanos se miraron con ternura y ciertos aires de complicidad.   


sábado, 14 de junio de 2014

EL MUCHACHO Y LA JOVATA

Afuera el viento se arremolinaba cual un demonio, y era un revoltijo de diversos objetos lanzados por el aire, la lluvia intensa y el desborde de los arroyos cercanos anegaban las calles, los pocos autos que habían quedado a la intemperie, se deslizaban dando tumbos con un dudoso equilibrio, los escasos transeúntes apenas podían con sus paraguas que se cerraban y  abrían con fuertes coletazos, otros sin protección alguna estaban a merced del temporal y el intenso frío que entumecía los huesos.Pero él finalmente estaba a salvo en la vieja pensión, era el eterno desocupado, según decía se las pasaba buscando trabajo no importa cual , con tal de tener un techo que lo albergue, una sopa caliente que abrigue   sus entrañas y ¡ah! lo más anhelado, el humeante café con cuyo aroma se embelesaba siempre; pero últimamente sentía su vida vana, a cada rato la dueña de la pensión que él llamaba jovata, lo amenazaba con echarlo si seguía sin pagar el alquiler, la deuda se acumulaba y él se sentía impotente; a medida que avanzaba la estación invernal el frío se hacía más penetrante; varias veces casi a hurtadillas se había introducido en la pensión y llegado a su habitación sin ser visto, pero cierta vez ella lo pescó: fuertes golpes resonaron en la puerta y una voz estentórea lo despertó, con súplicas y promesas mediante le permitió quedarse; de pronto recordó las veces que en busca de cierto calor de hogar y su idolatrado café, había recorrido distintos bares y sentado cerca de la puerta,  para en cierto momento poder escapar sin pagar, se sentía un miserable, y entonces........ ¿porqué no?
La jovata era una fornida matrona, con el pelo teñido de un rojo caoba, ojos que parecían echar llamaradas y más aún cuando se enojaba, voz chillona, ademanes bruscos, pero también de amplio pecho maternal; parada frente a él la empezó a ver de otra manera, quizás esa fuera la solución, ella que lo observaba con los ojos entornados, pareció comprender, y una pícara sonrisa se dibujó en su rostro pleno, el pacto estaba sellado.  

miércoles, 4 de junio de 2014

"LAS IDEAS NO SE MATAN"

Periódicamente se sucedían sus pesadillas, se oía gritar en sueños: ¡basta ya, no me torturen más!, sólo sé que me llamo Francisco, ¡ay,ay!; finalmente los sollozos lo despertaban y era un incorporarse brusco en la cama con los ojos desorbitados, en ellos reflejados el miedo y la angustia;bañado en sudor  las manos frías se acostaba nuevamente, la noche aún no había terminado, pero su larga noche de insomnio recién comenzaba.Francisco sabía que se llamaba así, porque en sus pesadillas lo invocaba y también así lo nombraban casi a cada rato cuando el día clareaba; sin embargo él no se reconocía, con la mirada ida se sentía un ser anónimo, perdido en el tiempo, sin registro de su pasado y un presente casi ignorado; a veces divagaba con palabras sueltas y volvía a gritar: ¡no, no yo no sé nada!, ¡ay me duele me están quemando! ; se acompañaba de gestos y movimientos estereotipados y volvía a caer como en un sopor. Padece una amnesia post traumática, había diagnosticado el médico, puede que las sesiones de terapia le ayuden a recuperarse.
Cada tarde cuando Luciana entraba en la habitación, el rostro de Francisco se iluminaba, lo que al principio fue temor rechazo, se convirtió de a poco en una necesidad, esperaba esa hora del día con  ansiedad, con una alegría incipiente, porque con ella se divertía; jugaban a dígalo con mímica y entonces se imitaban e inventaban personajes, todo con gestos y mo vimientos corporales, la voz estaba excluida; luego fueron trazos y pinturas que del negro oscuro y compacto de a poco se fueron aclarando, con el verde, el celeste y finalmente ¡ el sol con un amarillo reluciente!; allí Francisco por primera vez lanzó una carcajada, todo él se transformó, surgió la palabra y fue un torbellino, una catarata, al principio nombró los objetos cercanos, a sí mismo y a ella a Luciana, pero luego:" no sé quien soy, ni de donde vengo, sólo te conozco a vos ". Una tarde ella le propuso: "juguemos a los recuerdos, por ejemplo cuando era chica me pasó tal cosa y ¿a vos?", "pero sí" se rió él , "de eso claro que me acuerdo, de mi mamá en el patio siempre trabajando,....cocinando, de mi padre que me regalaba libros,y también de mi escuelita,...... la veo con su escudo frente a la puerta y la bandera ondeando al fondo del patio, los bancos del grado, la buena de mi maestra de primero, la mala de tercero ".......; Francisco palidecío, un temblor recorrió su cuerpo y su mirada se oscureció, -"¿que pasa Francisco"?- y después de una pausa, "es que no sé quién soy, ¿alguna vez sabré?"- "sí claro que sí,  mañana seguimos con el juego, ahora si querés palabras cruzadas o jugamos a las cartas".
Cierto día hojeando diarios a los que inconscientemente evitaba, leyó nombres que le resultaron familiares,cuando le contó a Luciana , ella le instó a seguir, "sí los conociste", Francisco comenzó a balbucear: "con cigarrillos me quemaron, ¡ay, ay! mi cuerpo chamuscado,....no podía orinar Luciana y con la picana eléctrica pegaba saltos hasta el techo, un día tuve convulsiones,... fue espantoso quedé destruido" ; se le quebró la voz, "ahora recuerdo todo:en mi casa pasada la medianoche golpearon la puerta, ella abrió , escuché que decía no. mi esposo no está, la apartaron de un golpe, tropezó y cayó, estaba embarazada ya casi a punto de parir, como un loco salté de la cama., ¡no la toquen por favor!; me sacaron a los empujones, yo trataba de desprenderme de esos brazos que parecían tenazas, grité ,¡ no somos terroristas, las ideas no se matan!; de ella y de mi hijo por nacer no supe más nada.
¡Luciana recuperé la memoria!,....pero si yo no quería saber"; Francisco con la cabeza entre los brazos lloraba quedo, Luciana con suavidad le acariciaba los cabellos, el silencio entre los dos fue el protagonista.   

lunes, 12 de mayo de 2014

A LA PACHAMAMA

A LA PACHMAMA


Una madre morena con ropas andinas típicas, arrulla a su  niño con movimiento de vaivén , mientras suave le acaricia la cabeza induciéndolo al sueño; de tanto en tanto el  niño se inquieta, vuelve a llorar, la madre con delicadeza lo acuna e inmediatamente antes que despierte, se toma de la mano con los otros del grupo y bailan en ronda; se agachan, se contornean, con pequeños saltos se sueltan, se toman; mutuamente se desean buenas cosechas, buenos frutos; luego se separan y cada uno de distintas maneras, prodiga alabanzas y agradece a un alguien invisible: le rinden culto a la madre tierra, a la pachamama. Los acompaña una música ancestral, el mismo ceremonial les deviene de sus padres, de sus abuelos, el que asimismo transmitirán a sus hijos, cultura particular de  pueblos que luchan por persistir y ser.

                                                                      FELISA

                                                                                 
EL TRANSCURRIR DEL TIEMPO
Juan había optado por no mirarse más al espejo pues éste y repetidamente, le devolvía una imagen que no era precisamente de su agrado; su vida transcurría solitaria y sin afectos, e irremisiblemente dejaba sus huellas; se notaba envejecido, en su rostro de rictus amargo, diminutas arrugas alrededor de sus ojos y nariz dibujaban figuras extrañas, su mirada no tenía el brillo de otrora, caminaba siempre mirando el piso con la cabeza hundida en los hombros, la espalda curvada, su andar lento e inseguro hablaba de su indefensión.

Cierto día revolviendo los cajones del placard, se encontró con un viejo álbum de fotografías, lo abrió curioso: allí estaba él a los 6 años frente a una enorme torta soplando velitas, familiares y amigos alrededor de la mesa, sus padres al lado mirándolo con amor; recordó que fue un niño consentido: único hijo, único nieto, único sobrino de unas tías regalonas, se sentía el rey de esa pequeña cofradía; dio vuelta la hoja y se encontró frente a un arlequín que lo miraba sonriente, pero ¿”esta foto de cuando es?, ¡ah! ¡ sí!, en una fiesta de disfraces en la escuela”, tenía 8 años y ¿ esta otra?, con sus amigos del club pateando la pelota, tendría alrededor de 12 años, se sonrió al pensar en Rubén, su amigo del alma, siempre jugaba de arquero, no perdía una pelota, y Alberto…. el goleador del equipo ,¿qué habrá sido de ellos?, toda la adolescencia la pasaron juntos, después, que el estudio, el trabajo, una noviecita, en fin la vida los fue alejando. Siguió  dando vuelta las páginas y de repente se vio ya hombre, con el brazo derecho en alto, mostrando orgulloso su diploma de ingeniero, recordó que contaba 26 años; sí ejerció su profesión, pero con más frustraciones que ventura, y otra foto más, la de su casamiento a los 30, ¡qué cara de tonto feliz!, cerró de golpe el álbum, no quiso ver más; la recordó a Noelia : tan sólo un año de amor, sin quererlo se rio fuerte a carcajadas,”¡qué ridículo juramentarse amor para toda la vida!”; sí, los pequeños deslices de ambos, los celos y las frecuentes rencillas, terminaron por separarlos, por suerte no hubo hijos; así con altibajos, a veces acompañado, generalmente solo, se deslizaron sus días, y he aquí que a los 73 años se sentía un hombre vencido; despacito fue volviendo nuevamente las hojas del álbum, esta vez de atrás para delante, mientras pensaba en sucesos y circunstancias; de repente se sorprendió, que todos los registros de la cámara fotográfica fueron hechos en años múltiplos de 2, como que en los otros, la lente no hubiera reparado; “es una casualidad” se dijo , “pero esto es lo que haré , pasaré el año entero ignorando al espejo, para luego echarle una miradita de reojo en el próximo, a ver si así logro detener el paso del tiempo”; dicho esto, se levantó y cubrió el espejo con la chalina azul que indolente descansaba sobre la silla. 

sábado, 26 de abril de 2014

ROMANCE DE LA LUNA Y EL LAGO

La luna curiosa merodeaba sobre el lago celeste, verde, gris; a veces se asomaba apenas con un arco insinuante, otras desaparecía y el lago  quedaba en tinieblas, se sentía perdido entre las matas oscuras, perdido como un montón de agua sin un porqué; añoraba la luz de la luna, su blanco resplandor, se vestía de fiesta cuando ella aparecía,y orgulloso exhibía sus ondulaciones plateadas, como un espejo reflejaba todo lo de su alrededor: las ramas de los árboles mojando sus cabelleras, el pastito que crecía cerca, la sombra de alguna lechuza en pose estática, pero su mayor felicidad era la imagen de la luna descansando sobre su lecho; expectante esperaba esa visita nocturna, pero ella pícara deambulaba siempre, se transformaba; a veces era un arco que parecía mirar de costado, espiando con un solo ojo se desplazaba y seguía al lago en todo su contorno; y ya era una cara bien redonda con dos ojos apenas, un esbozo de nariz y muy empolvada, tanto que aparecía plateada.En su mirar había tristeza, cierto desasosiego; ¿porqué el lago está  tan lejos, tan inalcanzable para mi?; un día después de llorar, meditar y llorar se dijo: le haré notar mi presencia, me meteré entre el follaje y le enviaré mensajes de luz,.....destellos de plata y oro titilaron aquí y allá......y el lago enamorado dibujó en su entraña, la imagen de la luna con esplendor, con alegría ; y fue admirado, agasajado: ¡miren el lago con la luna!, ¡qué belleza!. Suave bálsamo para la luna, su rostro triste se aquietó y en una noche fue una reluciente medalla dorada suspendida en lo alto, ora inmóvil, ora navegando, semejaba una luna de fantasía, una luna de papel; con los días despacito se fue desdibujando, hasta hacerse totalmente invisible.
Cuando el lago conoció a la luna, no entendía su extraño proceder y quedaba cada vez como vacío, sin murmullos, con el tiempo comprendió que ella le hacía bromas, que jugaba a las escondidas, entonces estático pero lleno de anhelos, la esperó siempre y a él volvía ella, como puerto seguro de amor y de paz.

jueves, 10 de abril de 2014

HISTORIA CON UNA BOMBACHA

Anabel ya se había habituado a deambular por doquier, a dormir en la entradita de cualquier edificio, a soportar los avatares de los cambios climáticos; su cuerpo sufrido a tolerar a veces el hambre, las frutas amontonadas en los cajones, que las verdulerías desechaban, aunque en mal estado calmaban su languidez.
A veces pernoctaba en el sótano de un local abandonado, en especial las noches muy frías o de lluvia intensa, era su escondite, que él consideraba como su hermosa casa a la cual, llevaba diferentes objetos desde....un colchón abandonado hasta una cocinita en desuso, desde utencillos de cocina a prendas de vestir, una frazada rotosa y hasta un viejo sillón hallado en medio de la calzada; por suerte se daba bastante maña para recomponer y darle buen uso a lo que encontraba. Cierto día revolviendo un tacho de basura,encontró una bombacha, prenda que le fascinaba pero que a la vez lo angustiaba, se quedó mirándola, le parecía hermosa; era de encaje, color del tiempo, ¿porqué estaba ahí?, acaso ¿se tiró por error o adrede?, su dueña, ¿ habría sido una muchacha esbelta o una mujer ya madura?; enseguida la recordó a Marisa, ¿la había querido? sí claro pero no pudo amarla, su drama era precisamente la bombacha, , pues cada vez que ella la retiraba de su cuerpo, él sentía que lo invadía la angustia, atónito se quedaba mirando su pubis delicado, la curva suave de su vientre, el pequeño pliegue de su ombligo, entonces con gran desazón sentía como una parálisis, su deseo se esfumaba. Anabel no podía comprender, la miraba con amargura y avergonzado parecía pedirle perdón; ella a veces reaccionaba con ira, con reproches, otras lloraba quedamente, frustrada y herida en su amor propio; esta escena y repetida se deslizó ante sus ojos, mientras cual un objeto fetiche apretaba la bombacha tiernamente sobre su corazón.  


EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...