A LA PACHMAMA
Una madre morena con ropas andinas típicas, arrulla a su niño con movimiento de vaivén , mientras
suave le acaricia la cabeza induciéndolo al sueño; de tanto en tanto el niño se inquieta, vuelve a llorar, la madre
con delicadeza lo acuna e inmediatamente antes que despierte, se toma de la
mano con los otros del grupo y bailan en ronda; se agachan, se contornean, con
pequeños saltos se sueltan, se toman; mutuamente se desean buenas cosechas,
buenos frutos; luego se separan y cada uno de distintas maneras, prodiga
alabanzas y agradece a un alguien invisible: le rinden culto a la madre tierra,
a la pachamama. Los acompaña una música ancestral, el mismo ceremonial les
deviene de sus padres, de sus abuelos, el que asimismo transmitirán a sus
hijos, cultura particular de pueblos que luchan por persistir y ser.
FELISA
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