lunes, 12 de mayo de 2014

A LA PACHAMAMA

A LA PACHMAMA


Una madre morena con ropas andinas típicas, arrulla a su  niño con movimiento de vaivén , mientras suave le acaricia la cabeza induciéndolo al sueño; de tanto en tanto el  niño se inquieta, vuelve a llorar, la madre con delicadeza lo acuna e inmediatamente antes que despierte, se toma de la mano con los otros del grupo y bailan en ronda; se agachan, se contornean, con pequeños saltos se sueltan, se toman; mutuamente se desean buenas cosechas, buenos frutos; luego se separan y cada uno de distintas maneras, prodiga alabanzas y agradece a un alguien invisible: le rinden culto a la madre tierra, a la pachamama. Los acompaña una música ancestral, el mismo ceremonial les deviene de sus padres, de sus abuelos, el que asimismo transmitirán a sus hijos, cultura particular de  pueblos que luchan por persistir y ser.

                                                                      FELISA

                                                                                 

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