martes, 29 de marzo de 2022

UN MANTRA MUSICAL

Mi corazón tan sensible y arrebatado se aquietó, una música lo acompaña, es de cadencia misteriosa, guarda las huellas de los distintos países donde anidó; música de fusión en la que se entremezclan los sonidos propios, con distintas melodías armoniosas, giros gitanos, giros  jazzísticos; su deambular peregrino,  le dio la tonalidad del sollozo, pero también de la risa, música festiva de bodas y eventos que interpretaban mi papá y mi abuelo paterno.

Esa música lejana de mis ancestros, y a la vez actual;,se anidó en mi corazón, es la música Klezmer que como un mantra me acompaña.

 

 

 

 

EL PASADO QUE VUELVE

¡ES cierto ese soy yo!, sí, me escapé de mi tierra tan inhóspita, tan revuelta, mi familia toda fue diezmada, me quedé solo a la deriva, no quise ser un refugiado más, vivir con angustia y en la miseria, caminé hacia el puerto y abordé ese barco que se dirigía a la América, ¿quizás el paraíso?; me escondí en la bodega , me alimentaba de los restos de comida que allí se amontonaban, eran verdaderos manjares, y abundantes, así pude llegar sano y salvo al país que me hospeda; fue pasando el tiempo, pude trabajar, estudiar, soy un hombre digno ,y he aquí que abro el diario, y me encuentro con el relato del chico polizón y mi retrato de aquel entonces.

¿Pero cómo lo supieron, cómo fue posible?, ¿ acaso  las camaritas ocultas, aún en el subsuelo del barco me delataron? ; pero este es nada más, que un cuento real y fantasioso a la vez, pues de aquellos 16 años juveniles, ahora ya pinto canas y para mis nietos soy su abu querido.

Les mostraré la foto con mi rostro azorado ; ”Susi, Oscarcito vengan,  miren esta foto ¿les gusta?”, la miraron curiosos,--Susi_”ese chico parece asustado ¿qué le pasa?” Oscarcito ¡“qué feo!”—“jaja, ese chico soy yo, les contaré mi historia”; ellos me escucharon con los ojitos grandes, estupefactos, no volaba una mosca, me sentí como un príncipe resucitado, sonreí para mis adentros.

                     

 

 

 

RECUERDOS

El tren tras las vías, allí lejos se insinuaba

Con su fuerte pitar avasallando el puente, y yo que me sentía devorada

Me recuerdo tempranera de blanco delantal, en las frías mañanas con escarcha

Las aulas pequeñas y sus amorosos pupitres, su aroma tan penetrante

Me embarga la emoción

Los muchachos de la esquina, barritas nocturnas,   inocentes  y  festivas

Los piropos y el sonrojo al pasar, ¡era todo tan misterioso!

Y la incógnita de la otra escuela?, con sus absurdas exigencias

Cuellito blanco, largo delantal,  las rodillas no!, a la media pierna sí

El patio enorme y las risas a granel, ¡ tantas ilusiones y sueños!

Ideales de adolescente

Recuerdo mi primer baile, los asaltos, con el rock and roll emergiendo

Frankie  laine,  Elvis Presly, el romanticismo de Nat King Cole

Recuerdo tus ojos verde mar, tu nombre apenas, ¿acaso Rubén?

Recuerdos dorados, tan lejanos y queridos

La camarita aún no existía, no era habitual fotos y más fotos

Solo el fuerte deseo de retener esas imágines

En las huellas de la memoria.

 

 

 

 

ESAS CARTAS OLVIDADAS

Amontonadas en un neceser las encontré

Con perfume añoso de azahares marchitos, rejuvenecieron de repente

Cartas de amor olvidadas por el tiempo

Tuyas suplicantes, mías nunca despachadas

Ronda de ensueños, nupcias postergadas

 Que si te amé?, dudas y esperanzas entretejidas

Deseos y ambigüedades¨

Todo tan contradictorio y palpable

Aquellas cartas olvidadas, tan imprecisas, tan postergadas

De lectura obligada, de lectura olvidada

Ahora me palpitan con fuerza

Con perfume de antaño

Las retiré de mi neceser

Con perfume de antaño más una lágrima derramada

Las he vuelto a guardar

 

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