domingo, 29 de mayo de 2022

MI AMIGA FLORENCIA

Hace unos 15 días que dejé de ver a Florencia, mi psiquiatra, mis sesiones con ella eran fabulosas, la veía más o menos seguido, y entonces me despachaba a gusto, le contaba de mis temores y angustias, de mis proyectos y mis pasados traumáticos, de mis odios y amores; dicen según leí, un tal Pichón  Riviere, que una se enferma por amor y por odio, así entre suspiros, lágrimas y risas tontas transcurría la sesión.

Ella sentada en el sillón, a veces cabeceaba tras un bostezo disimulado y de repente mirando el reloj me despedía con un… “bueno hasta aquí llegamos, es conveniente  que pienses muy bien el porqué de lo que te está pasando, también lo podés escribir, si te resulta mejor, hasta la próxima Silvi”; yo a veces, me quedaba perpleja, pues sentía que mi discurso había sido inconcluso y casi no entendido, ya que ella aletargada, parecía presa de otros vaivenes.

La última vez que nos vimos, en lugar de darme un beso en la boca a través del barbijo, lo cual siempre me llamó la atención, ¿será trans? pensaba yo, pero claro nunca le dije nada, bueno como estaba contando, ese día me besó en la frente, ¡que raro ¡ pensé; al instante sentí mi mente despejada, en plena libertad, sin mis pensamientos habituales, diría casi feliz.

Esa misma noche Flor me llamó: “hola Silvi no vengas más, estás curada, hiciste una transferencia, ahora yo soy tu mamá castradora, tu marido hipócrita, tu hijo drogadicto y aquella  amiga tuya mentirosa”-  ¡qué! no entiendo nada_  “sí, hiciste una transferencia, estás curada no vengas más, chau”- pero Flor…- y sin escucharme me colgó el teléfono, a pesar de mi asombro yo me sentí bien, muy bien.   Pobre mi amiga Florencia ¿ se habrá vuelto loca de repente?.; ; me dio pena, pero no me sentí culpable, noo para nada.

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

UNA HOJA AL VIENTO


UNA HOJA AL VIENTO

Hoja marchita sobre el gris pedregullo, un viento de otoño la desmembró, sus nervaduras guardan las huellas mnémicas de lo que fue;  el recuerdo de su madre nutricia, de un inmenso follaje,  del piar de las golondrinas y los pequeños loritos en sus ramas aleteando;  guarda el recuerdo de niños alborotando, del viajero solitario, de música y guitarreadas bajo su sombra bienhechora;  guarda el recuerdo de su verde esplendor, cuando la primavera la convocó y de campanillas azules que en el estío se insinuaron.

Ahora ya caduca, quizás no sea barrida por el viento y deshecha por la lluvia, o en medio de una alcantarilla, abandonada.  Quizás ahora que luce ocre otoñal, alguien la rescate y entre las hojas  de un libro vuelva  a ser, o desecada forme parte de un hermoso adorno floral.

Mientras el renovado ciclo de la vida, vista nuevamente al árbol aquél,  con su verde esplendor y la felicidad alborotando a su alrededor.

 

ESA FORMA AMORFA

Dispersa en el viento, algo aturdida y angustiada, buscaba donde guarecerse, de pronto ese vaivén se tornó calmo y se sintió caer, miró a su alrededor,”¡cuánto pastito”!  y a su vera un río de aguas mansas, que ondulaban como una serpentina verde tornasolada; al rato sintió que se hundía, su cuerpecito se humectó,  recibió calor y nutrientes, asombrada se preguntaba”¿volveré a ser”?; con pies diminutos se fue hundiendo cada vez más, como si quisiera escarbar y apoderarse de ese trozo de tierra que ya la poseía; pelitos blanquecinos brotaron de su cuerpo que como pseudopodios  buscaban la savia nutricia; fueron creciendo, se afianzaron en la tierra, el agua abundante apagó su sed.

Pasó tiempo, hasta que cierto día ella curiosa quiso saber de su entorno, despacito empujó la tierra y brotó como un tallo delicado que, de a poco iluminado por los rayos del sol,  tomó fuerza y rigidez; se hizo altivo, casi solemne y  se expandió con ramas que, desde lo alto crecieron y se dispersaron, brotes verdes las cubrieron y nacieron las hojas, finas puntiagudas; el aire tibio, lleno de perfume y color anunciaba la primavera, se formó su abundante copa, que de tan abundante se inclinó hacia las aguas del río.

Aquella forma amorfa, pero con potencial de vida, se transformó en un hermoso sauce; mientras el rocío mañanero le daba brillo y esplendor, él al compás de suave brisa, se remojaba besando el agua y ella dichosa lo recibía, ¿ acaso un romance entre las olitas orilleras y el sauce que lloraba de felicidad?.

 

EL JUEGO DE LAS NOTAS

Cierto día sentada frente al piano, estuve convocando a las notas de la escala musical, las llamaba por su nombre y nada,  perpleja pensaba ¿qué pasa, estarán jugando a las escondidas?; mientras pensaba que hacer, apareció el DO dominante, gritando altanero “yo soy el más fuerte aquí, cuando yo marco el final de la melodía, así debe ser y punto”, y enseguida un SOL estridente cantaba “Sol, Sol yo soy Sol”, parecía provenir de las alturas, allí donde el astro rey agazapado, conversa de noche con la luna; solapadamente apareció el FA de incógnito y  apoderándose de la línea superior del pentagrama chistó: “chist,  chist. Sol ruidoso que vas a despertar a los niños más dulces de nuestra escala”; y apareció el RE, escondido detrás de una rosa desperezándose, el MI, imitando el piar de los pájaros y el SI cantando con sutil delicadeza “Si…, Si… aquí estoy yo”.

Las notas se saludaron alegremente entre sí, pero al rato notaron que faltaba el LA, ”pero justo el LA falta ¡, ¿dónde se habrá metido, no estará desafinado, que macana!, porque sin él no podemos interpretar ninguna melodía, claro dijo el RE, si él es el que da el sonido  preciso, entonces, todos los instrumentos se ordenan tras él, y es el piano que toca el LA”, dijo el dulce MI,”. y  se compaginan  los vientos, las cuerdas, la percusión.

Yo distraída escuchaba toda esta conversación, cuando de pronto como tocada por una varita mágica, mi dedo índice fue al LA; LA…LA… cantaron todos los instrumentos;  la directora contó 1 2 3 4 . dio el enter y sonó la orquesta con su más sublime sinfonía, las notas cantaron y un sonido hermoso se expandió por toda la sala, como ondas movedizas en constante vibración.    

 

 

 

SILLA PRIMOROSA

Silla primorosa de ornamentación antigua

A través de una vidriera admirada

Silla desvencijada, maltratada por el tiempo

Aún enhiesta sin una de las patas delanteras,

Entre deshechos se mantiene

El abandono del entorno la acompaña

Pero ella ,persiste en su elegancia, con su blanco tapizado

 Y el recuerdo de primorosas veladas vividas

 

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...