lunes, 13 de diciembre de 2021

HOMENAJE

Astor en Paris, apasionado del tango, con su vuelo  tan melodioso, tan sutil,  va desgranando notas, un viejo reloj yace detenido en el tiempo, la nostalgia se remonta a su adorada Buenos Aires y los recuerdos se suceden: el centro de la ciudad, con el obelisco allá lejos como un faro alumbrando, compadritos de traje y sombrero y un piropo que se desliza como un susurro; las calles con su empedrado y en ellas repicando autos y colectivos de antaño, un pasaje solitario de veredas angostas y más allá de San Telmo y el barrio histórico, reflejo de un tiempo que fue, el  puerto y ese río leonino tan gris, tan lejano, escondido tras las brumas de un día lluvioso.

Una antigua cámara de fotos, rescatando  rostros pensativos de un ayer lejano, feliz, ¿qúé transcurre por sus mentes?, quizás el ensueño de un abrazo milongueado,  tacos altos describiendo ochos, firuletes y zancadillas; mejillas y emoción compartidos y un solo corazón.

Así en noches trasnochadas ellos se conocieron, al compás del 4x4 se amaron; cadencias de un tiempo feliz que de a poco se fue transformando, él partió en aquél tren lejano de vías cruzadas, quizás ahora en desuso, ella aún se pasea por las calles de la boca;  las grúas ya no son tales, solo monumentos del pasado, el riachuelo continúa con sus rumores de siempre, mientras un tranvía amarillo transcurriendo por las calles de la ciudad, ya es puro recuerdo.

 

Felisa Jakubowicz

 

SUEÑO

Me veo reflejada en un espejo, pareciera que me habla, que me invita a soñar con un futuro más promisorio, sin atropellos, ni guerras, con relaciones más justas, más igualitarias; no consigo entender los tiempos actuales donde las luchas se dan en forma cruenta, por un trozo de tierra más o menos, donde los ricos especulan y denigran cada vez más a sus semejantes, los que no han tenido la suerte de nacer en cuna de oro.

Parada frente al espejo veo caritas tristes de ojos lánguidos, la angustia reflejada, chapoteando en un charco barroso con sus pies descalzos, sus vientres prominentes que me interpelan, anhelando quizás un trozo de pan; pero más allá veo niños trenzados en amables juegos, departiendo juntos no importa la raza, no importa el color; sus rostros sonrientes reflejan bienestar y la alegría de vivir, ¿ son acaso la promesa de un mañana mejor, más fructífero?..   Los hombres, las mujeres , la humanidad toda se solidariza uno con el otro; son satisfechas las necesidades básicas, la salud, la educación consideradas un derecho, hay un confort general, todo el planeta tierra parece renovado.

Y sigo parada frente al espejo, me pregunto: ¿es tan sólo un sueño, una fantasía utópica o será posible algún día , la paz y la buena ventura?, en este mundo tan pequeñito, apenas un disco minúsculo girando en la infinitud del Universo.

 

MI SOMBRA

El de mi sombra es un amor incondicional, yo trato de escabullirme, pero ella siempre me encuentra, para colmo repite y copia todo lo que yo hago, que si me paro o camino; cada gesto mío es una fiesta, si para alejarme de ella pretendo correr o andar a los saltos, me persigue, hasta parece burlarse de mí, de hecho me pareció oír sus sonoras carcajadas.

 Cierto día, me rascaba la cabeza pensando ¡cómo hacer! , Ah! Ya sé, la voy a despistar girando como un trompo, pero no, la que se mareó fui yo, ella se detuvo muy oronda en su lugar; me acosté en la calzada y ella al lado mío, hasta parecía que me acariciaba, ya estaba oscureciendo y la luz del farol más la reflejaba, finalmente me dio tanta pena ese sublime amor, que decidí aceptarla; ahora donde voy, me paseo con mi sombra, hemos hecho las paces y somos felices

 

Felisa Jakubowicz.

 

LUNA HERMOSA

Qué luna curiosa aquella!, ¿ con qué pretexto se adentró en mi ventana?, justo hoy que el clamor de tu ausencia me perturba, justo hoy que mis cavilaciones tanto me dañan!; la comida ya fría me espera en la mesa, mientras yo angustiada, sigo acostada en el diván, doy vueltas y más vueltas, mi cuerpo no consigue acomodarse; el sueño me ha abandonado, mi semblante grisáceo se rebela, porto ojeras y la mirada abierta por las noches de insomnio.

Y he aquí que la luna me mira sin piedad, ¿acaso pretende que le converse?.

“Sabes hoy te veo hermosa, magnífica en tu redondez, luces un vestido de fiesta, todo dorado con brillantes lentejuelas, y hasta pareces sonreírme y guiñarme un ojo; caramba has cambiado mi ánimo, me siento más luminosa, con nuevas esperanzas, diría que lograste inspirarme una ilusión, ¡ gracias!”

“Solo te pido que no me abandones, ya sé que emigras y cambias de formas, pero yo te esperaré siempre aquí, frente a la ventana, para contarte de mis nuevas venturas que tú inspirarte, te amo Luna hermosa”!!.

Felisa Jakubowicz

 

 

PERFUME CADUCO


Un atardecer de Noviembre se despidieron, frente a una taza de café se sinceraron, habían sido amantes amor dilatado en el tiempo que se fue borroneando; solían concurrir a ese bar algo alejado, en un barrio residencial.

Desde la ventana de un  pintoresco chalet, el muchacho los veía a menudo, tomados de la mano, sus rostros muy cerca mirándose a los ojos, cada tanto un beso apasionado, finalmente se levantaban y tomados de la cintura salían del bar, el auto los esperaba en la puerta.

Ahora todo es silencio, las tazas y el plato vacío, que yacen sobre la mesa guardan sus secretos, y las sillas alejadas de la mesa, aún guardan su calor, hálitos de un perfume caduco parece envolver ese rincón que fue tan especial; el muchacho que espiaba por la ventana del chalet de enfrente, lo mira con añoranza y se pregunta: ¿porqué, qué pasó?.

 

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...