martes, 2 de febrero de 2021

DEDICATORIA

DEDICATORIA

 

Hace tiempo que el verde no me convoca

Hace tiempo que extasiada no me detengo ante los árboles en flor

El invierno lúgubre acompaña

Y en este tiempo detenido, mi memoria

Vuelta hacia atrás los recuerda

Ellos que me vieron crecer

Que guiaron mis senderos

Que siempre me albergaron con su ternura

Que supieron comprenderme

Y quererme sin alternancias

Ellos que hace tiempo partieron para siempre

Anidan en mi corazón

Y me siguen acompañando

Casi como una presencia viva

 

MUNDO INTERIOR

MUNDO INTERIOR

Ella solía pasear por los jardines, siempre vestida de blanco con volados al viento, una larga cola en el ruedo que a veces, una brisa impertinente levantaba y parecía gemir a su alrededor; se abrazaba a los árboles con el rostro oculto por quedos sollozos, al rato sonoras carcajadas sacudían su cuerpo, la mirada brillante como perdida en recuerdos, entonces comenzaba  un parloteo anodino, distorsionado, con palabras inventadas y contradictorias; siempre la misma historia:  que falsas promesas, que relaciones caducas, que días felices, que amores trasnochados, todo ello acompañado de gestos y amplios movimientos corporales.

De repente detenida ante una planta le hablaba en susurro, la despojaba de sus flores, e hilvanaba con ellas una corola que colocaba sobre su frente, luego con azuladas campanillas, formaba un ramillete que suavemente acariciaba, se sonreía feliz, sus labios modulaban un nombre y enseguida la ira  asomaba en sus ojos ¡”mentiras, mentiras, adulador, hipócrita, cállate no quiero escucharte más”!  y otra vez deshecha en llanto, tiraba el ramillete con furia mientras su boca emitía insultos.

La ven de lejos y corren  a ayudarla –“ otra vez con su delirio y esa cháchara incomprensible” –“no creas para ella tiene un sentido, ojalá lo pueda superar, es tan joven y bonita” , Inés caía en trance, la llevaban en andas.

Tiempo después nuevamente en el jardín, su rostro irradia luz reflejo de paz interior, aquellas que la observan comentan: -“qué suerte, parece que Inés ya está de alta, lista para afrontar los aconteceres de la vida “ –“finalmente pudo capitalizar aquella experiencia, en verdad,  palabra va palabra viene nunca le entendí nada” –“ yo tampoco” le contestó la otra.

 

 

INTIMIDADES

INTIMIDADES

Ocupo el 5to. Piso de una casa propiedad horizontal, es la era de las transparencias, todo se transmite a través de paredes primorosamente pintadas pero que parecen translúcidas; percibo casi todo, palabras que van y vienen, gritos, algún insulto, ayes de dolor y placer, lamentos de amor, risas sofocadas y estridentes; el estrépito de ollas, olores y sabores se asoman por la ventanita de mi cocina; un llanto de bebe que a los minutos se silencia, ¿ acaso acunado por brazos amantes o quizás sus labios se amoldaron a un pezón nutricio?. El pitar de una canilla y el torrente de una ducha interrumpe mis pensamientos, ah! es la mujer del segundo que se baña y canta “Mama Mía”, ¡qué horror!.

 La vida de los otros me invade, me siento sofocada, ¡me quiero escapar!, de pronto irrumpe la batería del muchacho del segundo y el piano de la chica del cuarto, suena lindo,  es una melodía de jazz la conozco “Nena no puedo darte más que Amor”, la tarareo y me sonrío ¿ se habrán puesto de acuerdo? y enseguida tintineando vidrios, casi perforando paredes se introducen en mi departamento, el dúo de los hermanos  del tercero.  violin y flauta dulce con una suite de Bach, casi parece una fusión de clásico con jazz programada, me conmueven, mi alma se alborota de placer y pienso no todo es negativo.

Lo miro a él que plácido duerme, nada parece perturbarlo; parada ante la ventana que mira hacia el parque, trato de no pensar, de rescatarme y cual un mantra me sumerjo en el aroma de plantas y árboles y su verde esplendor, inspiro la belleza y y armonía de la naturaleza, mi mente se aquieta.   

 


PENA DE AMOR

Me siento vulnerable y tú no estás

Tanta caricia postergada, tanta ilusión rota

Y me pregunto porqué, donde estás

Mis miradas se pierden en la búsqueda incesante

El teléfono mudo reclama tu presencia

Mientras un pucho se quema entre mis dedos

Sufrí tu apremio y tu rechazo

Fuiste amante, fuiste careta

 Con mi fuego interior avasallado

Me envolví en la angustia y en la desesperación de la nada

 Ahora, roto el embrujo pretendo renovarme

La frescura del agua me purifica

Me miro al espejo tratando de reconocerme

Me maquillo, me peino y envuelta en mi túnica azul

Salgo a la luz de la vida

Parada en el parque respiro profundo

 El rocío tempranero humedece mi frente

Ya el sol despuntando apaga los resplandores de la luna

Siento que todo ese girar cíclico de la naturaleza

Tan sutil, tan perfecto

 Va alimentando mi fuego interior

Que de a poco vuelve a emerger

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...