viernes, 7 de mayo de 2021

"ADIOS NONINO"

 

“ADIOS NONINO”

En octubre de 1959 fallece el padre de Piazzola su querido Nonino  y Astor transido de dolor  compone su  “Adios Nonino”, notas díscolas, tresillos vibrantes, interpretan su sentir cual un llanto arrebatado, que desesperado  solloza y se subleva.

En Paris, en los Jardines de Luxemburgo, una orquesta lo interpreta, dos músicos,  él con violoncello  y ella con acordeón son los solistas de la orquesta; con cada acento fuerte de la música, él se apasiona, su cuerpo parece vibrar a compás, su pelo lacio se arremolina sobre su cara, su boca balbucea ; y surge ella con su doliente acordeón; es el llanto quedo, pausado, tiempo detenido en recuerdos, aceptación de lo inevitable, rechazo  y… nuevamente la música con su desesperado mensaje de amor infinito, el vibrato del violoncello parece cantar  ¡”no, no puede ser, mi querido Nonino ya no está”!.

Ellos se miran, son cómplices en transmitir ese sentir tan apasionado y a la vez tierno, ella con rostro doliente, esboza una sonrisa y el acordeón canta su romanticismo; la música finaliza  con acordes fuertes, desesperados que de a poco van mermando y un suave rubato se extiende por la sonoridad del espacio, ya todo terminó, él y ella se miran complacidos, se abrazan, fueron  testigos de un intenso amor filial.

AUNADAS

AUNADAS

Mano solitaria en busca de otra cálida

Dedos que se extienden en la frágil búsqueda

Agarrotados se cierran

Mano que ansiosa espera una caricia, un dulce apretón

Se pasea por el rostro, se desliza por el cuerpo, estruja la ropa

Y vencida se deja caer

Mano solitaria que se roza con otra, temblorosas se toman

Se entrelazan los dedos

Con palmas húmedas se acarician, se reconocen

Y cual un fruto maduro, esperado, deseado

Ya son dos que aunadas caminan por la vida

 

BOHEMIA

 

BOHEMIA

Imágenes diversas de un mundo trastocado, lleno de bohemia y fantasía; una mujer con sombrero misteriosa y sensual, un ciclista andando por un túnel desierto, sin rumbo fijo y la vida asomándose con sus cantares; florece el amor, labios que susurran, un abrazo, un cuerpo desnudo y un vientre gestante.

La sonrisa de la niña tan bonita, tan esperanzada y la mujer mayor ya casi anciana que la mira, y que parece comprenderlo todo, tanta vida experimentada con sus penas y alegrías; la rueda de amigos tan festivos ellos, quizás recordando viejos tiempos, con anécdotas de su juventud, tan familiares , tan pícaros ellos

Todo parece un collage, un ensamble poético, libre, con todas las vivencias de la vida misma.

HOMENAJE

 

HOMENAJE

Astor en Paris, apasionado del tango, con su vuelo  tan melodioso, tan sutil,  va desgranando notas, un viejo reloj yace detenido en el tiempo, la nostalgia se remonta a su adorada Buenos Aires y los recuerdos se suceden: el centro de la ciudad con el obelisco allá lejos como un faro alumbrando, compadritos de traje y sombrero y un piropo que se desliza como un susurro; las calles con su empedrado y en ellas repicando autos y colectivos de antaño, un pasaje solitario de veredas angostas y más allá de San Telmo y el barrio histórico, reflejo de un tiempo que fue, el  puerto y ese río leonino tan gris, tan lejano, escondido tras las brumas de un día lluvioso.

Una antigua cámara de fotos rescatando  rostros, pensativos de un ayer lejano, feliz, ¿qúé transcurre por sus mentes?, quizás el ensueño de un abrazo milongueado,  tacos altos describiendo ochos, firuletes y zancadillas; mejillas y emoción compartidos y un solo corazón.

Así en noches trasnochadas ellos se conocieron, al compás del 4x4 se amaron; cadencias de un tiempo feliz que de a poco se fue transformando, él partió en aquél tren lejano de vías cruzadas, quizás ahora en desuso, ella aún se pasea por las calles de la boca;  las grúas ya no son tal, solo monumentos del pasado, el riachuelo continúa con sus rumores de siempre, mientras un tranvía amarillo, transcurriendo por las calles de la ciudad ya es puro recuerdo.

AQUEL SUEÑO

 

AQUÉL SUEÑO

Las notas de un piano palpitan entre sueños

 Envuelta en un torbellino de música me desplazo

Me veo de niña en el amplio espacio de mi patio, inventando giros y saltos

Me veo como un pájaro haciendo piruetas en el aire, con mis brazos aleteando

Me veo con las contorsiones de mi cuerpo, tan ágil, tan leve como un junco hamacado por suave brisa

Me veo con un otro en el apasionado lenguaje de la danza, nuestros cuerpos se atraen y se rechazan, se unen y se moldean con múltiples figuras, y somos uno en el abrazo

Me veo por los aires con mi cuerpo en plenitud,  palpitando de emoción, alguien me sostiene  ¿es el embrujo de un amor?

Me veo en el piso acurrucada, con mis brazos y piernas encogidas como cubriendo un sueño

Me veo sonriendo, con los ojos húmedos, pletórica de felicidad

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...