domingo, 27 de diciembre de 2020

SERENA

El gran Hotel ”Tras la Sierra” trasnochado en la cima de la montaña, todo maquillado,  noches de gala y esplendor, exquisitos manjares; lugar de encuentros furtivos, de amores prohibidos, mentiras piadosas y citas postergadas; paquetería y lujo en derredor, miraditas de reojo, charlas vanas, sonrisas sarcásticas, locas carcajadas.

 Apoyado en la ventana la esperaba, extendía la mirada por el amplio valle y la vegetación exuberante, mientras soñaba con ella, por fin tendremos nuestra noche de amor, casi le parecía percibir el contacto de su piel, se sintió vibrar; se imaginaba con ella caminar los senderitos escarpados de la montaña, detenerse ante las cascadas a veces impetuosas, otras apenas un hilo de agua, recorrerlo todo ambos de la mano.

En la pista del amplio salón, las parejas se deslizaban con arrumacos, mientras la orquesta interpretaba “Frenesí”, una canción de moda; la noche se tornaba cada vez más oscura, la luna ya estaba alta en ese cielo tan luminoso de estrellas, Roberto se inquietó, no quiso mirar el reloj, todo se fue apagando, solo quedaba él frente a la ventana esperando a Serena que nunca llegó.

 

sábado, 5 de diciembre de 2020

VIDA

Aconteceres del pasado se reflejan en mí

Cual un eco palabras y palabras me habitan

Me acompañan en los dulces atardeceres

Las puedo dibujar, enriquecer en el recuerdo

La infancia y el adolecer, la madurez y la vida misma

Todo se aúna cual un caleidoscopio

Son partes de mí, me anidan

Cuando las sombras me invaden y frágil me siento

El confort de sus brazos primeros me cobijan

Sus decires, su sonrisa, mi nombre con fervor en sus labios

 Me rescatan de las brumas

 

NOSTALGIAS

 

NOSTALGIAS

Desde que ella se fue no he vuelto a la casa, la angustia me embarga, siento como un río podrido que circula en mi; la extraño a ella, la casa, todo. ¿”Y si me visto, si me afeito, y si voy para allá”?, en un impulso buscó la llave,  calzó el abrigo y salió.

Ya frente a la puerta  de la casa:”cuántas manchas de humedad y la llave que apenas penetra en la cerradura,  tampoco gira, claro, si está toda herrumbrada, ¡ah por fin!”; se adentró en la casa observando todo, quizás buscando las huellas de ambos, que hace  tiempo el polvo convirtió en la nada,  telas de araña  pendían de las paredes descascaradas, “cuánto abandono” pensó; se asomó a la cocina y por su ventana vio el otrora pequeño jardín , ¡”ay! si parece casi una selva con el pasto tan crecido, yuyos y plantas enredadas”,  y apoyado en el marco de la puerta, con expresión lastimera dice:  “ me parece percibir el silbido de la pava, el aroma del café recién hecho y las crujientes tostadas con la mermelada casera que ella preparaba,” pero solo vio sobre la mesa una manzana podrida con un gusano asomando, con cara de asco se dirigió al comedor, sobre una de las repisas del modular descansaba un cenicero con una colilla de cigarrillo amarillenta, envuelta en un charco de ceniza, ¿”acaso fue ésa mi última pitada”? .

Vencido por la amargura, un súbito cansancio se apoderó de él, se sentó en el sofá, ”no, ya nada de aquí me pertenece, solo fue un episodio más de mi vida”; así, en medio de tanta soledad bañada de recuerdos, se adormece.  Entre sueños le parece escuchar el salpicar cantarino de la ducha y la voz de ella, suave, bien entonada,   siempre con la misma canción:   “Nosotros que nos queremos tanto debemos separarnos, no me preguntes más…..”

RECUERDOS DE PARIS

 

RECUERDOS DE PARIS

Estoy en Le Marais barrio bohemio de Paris, caminando por sus calles pintorescas abundante en adornos florales.

Allí se conjugan la casa- museo del famoso escritor Víctor Hugo, el Museo Picasso y galerías de arte varias; atraída por una suave música jazzística, me detengo frente a una de ellas, ¡oh! ¡qué hermoso suena ese saxo acompañado de piano y batería!, intrigada me asomo a su interior, y ante mis ojos desfilan numerosas pinturas, esculturas, esbozos de dibujos.

La pareja humana se repite una y otra vez, en sus diferentes decires: amatoria, huidiza, sospechada y un ojo verde que espía; besos compartidos, anhelantes aún a través de la distancia o la cercanía inmediata;  detenida ante las diferentes obras voy fantaseando.

En un extremo de la galería, el retrato de una mujer  llorando, ¿acaso transida de dolor por una ausencia, o una irreparable pérdida?, más allá una escultura de madera en postura de mente pensante, ¿acaso pausada por la nostalgia y recuerdos huidizos?; en el centro del salón se destaca la pintura  de un rostro adolescente, con suaves coloridos semeja un ensueño envuelta en románticos efluvios, y avanzando hacia mi izquierda dibujos de cuerpos desnudos, cuerpos así como engendrados, con sus bellezas e imperfecciones, cuerpos que encierran la energía universal, , el placer y la incógnita de futuros devenires.

Paso  a una sala contigua, más pequeña, menos iluminada y quedé impactada por figuras de intenso colorido y trazos firmes, ¿una réplica de Picasso?: rostros disímiles,  yuxtapuestos como el engranaje de una obra de teatro con sus distintas máscaras y más allá una pintura de grandes pechos nutrientes descansando sobre un abdomen que aduje gestante.

Finalmente con una sensación de beatitud y cierto cansancio me dirigí a la salida, ya oscurecía, el frío arreciaba y una fina garúa se deslizaba por las calles, en las veredas hojas de intenso color ocre daban su impronta otoñal .

Mi hija que venía de visitar el Museo Picasso me estaba esperando y juntas emprendimos el regreso al hotel en el barrio de Monmartre, así nos fuimos acercando al mítico cabaret de Moulin Rouge , que quedaba a pocas cuadras de nuestro hospedaje, nos detuvimos a observarlo, ¡qué emoción con Toulouse Lautre en el recuerdo!. Un amplio cortinado rojo ondulado por suave brisa cubría el portón, dos afiches en especial me impresionaron: el de una mujer en actitud superflua y provocativa, una amplia cabellera negra cubría su ojo izquierdo y el otro ¿acaso evocaba una bailarina de can can?, con su liga negra, y una amplia pollera roja desplegada cual corola a lo largo de toda su figura.

Noche otoñal helada en Paris abrigada con gorro y guantes, no podía despegar mi mirada de ese molino rojo, gigante, encendido de color cuyas astas, girando lentas sutiles, parecían invitar a pasar una noche extraviada, llena de lujuriosa fantasía. 

 

PEÑA MIA

La tarjeta de invitación anuncia: el sábado peña folklórica, músicos en vivo, damas y caballeros de elegante sport; ¡”qué hermoso pienso”! nuevamente músicos y bailarines desplegándose en armonías y vaivenes.

El salón del club vestido de fiesta, con sus luces multicolores que semejan  pequeños soles, en el centro la amplia pista preparada, en derredor mesas con amigos en tertulia, el aroma de las empanadas empapando el aire, noche cálida de verano, una suave brisa penetra por las ventanas abiertas al parque, en el pequeño lago artificial, algún pato nocturno distraído sigue su rutina.

De pronto se escuchan los primeros acordes, el animador festivo, invita a bailar. {as parejas en fila se agrupan en la pista, ya todo comienza: las chacareras vibrantes, el floreo de ellas envolviendo el gallardo zapateo, el suave deslizar de la zamba alborotando los pañuelos; su lenguaje es sutil, alternan la caricia con el rechazo, el pícaro ronroneo y el disimulo implícito, mientras un “gatito” travieso se escurre entre las polleras.

La alegría del sábado peñero me envuelve en su calidez, me siento partícipe, la noche transcurre sin tristezas desparramadas, ya cerca de la madrugada pestañean las luces del salón,  ¡ah! La fiesta ya termina; se escuchan chasquidos de besos, risas y abrazos por doquier, ”adiós, hasta pronto, nos vemos en la próxima”; mi alma se despide ilusionada.

Los días me transcurren sin tiempos, mientras mi mente dibuja el recuerdo de cielitos, cuecas y de las múltiples danzas de proyección y de tradición acuñadas en el acervo popular y pienso, lástima que no se difunda, si son parte de nuestra cultura y sin embargo tan poco conocidas.

 

 

 

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...