domingo, 10 de agosto de 2014

PELOTA


Pelota, ¿qué me dice esa palabra?, ¿qué me inspira?, objeto lúdico por excelencia; la veo a mi perra con su pelaje negro brillante y sus patitas blancas, menudas, corriendo detrás de ella; la alcanza moviendo la cola feliz, me la trae y se queda al acecho esperando que se la vuelva a arrojar, la mirada atenta, el cuerpo agazapado con las patas levemente flexionadas, toda ella preparada para la carrera, o bien con sutil elegancia se desplaza hacia un lado y al otro, es entonces una arquera perfecta. Yo juego a marearla pero es difícil, ese juego finalmente lo maneja ella; haciendo cabriolas y saltando la ataja en el aire, la recibe directamente en la boca o prevee hacia donde se dirige, y entonces sale a la disparada y sí, llega antes y allí la espera.
Inteligencia animal, me emociona verla y pienso: qué gran invento resultó la pelota, un algo que se desplaza porque sí, que solo puede ser bella por sus colores o brillos y sin embargo tan atractiva; es pasión de multitudes, de grandes y chicos y también el juego predilecto de mi perra Eimé. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...