PANDEMIA
Ese hombre solitario ahí sentado, observando a su alrededor el vacío, el vaivén acongojado de un mundo sin salida; una atmósfera que no alcanza a depurarse, la naturaleza en rebelión, con sus cambios tan extraños sorprende y preocupa; intrusos diminutos , impertinentes, contaminan, avasallan y destruyen,¿ cómo se atreven?, y la humanidad discurre en vano, ¡qué absurdo todo!
El hombre ahí sentado lleva un barbijo, ¿pretende protegerse, ocultarse o simplemente es una mascarita de disfraz?; con su mano levantada parece decir : ¡basta ya! dejen de importunar, si de todas maneras van a perecer por más que jueguen al escapismo, sí se van a agotar; ahora se divierten claro, pero no falta mucho para que uds., se revuelquen en el lodo pidiendo compasión, aplastada su cara de luna llena, con sus pinches arbitrarios; solo serán historia de un mal recuerdo.
El hombre solitario parece sonreírse recordando viejos tiempos otrora felices, pero también con proyección al futuro piensa, quizás todo se recicle, quizás la concordia y la paz sean un algo posible y acerquen a los pueblos.