lunes, 7 de julio de 2014

¿CASI FELIZ?

Roberto se sentía abrumado por lo que últimamente le ocurría, una desdicha tras otra; le costaba conciliar el sueño, ya casi no se alimentaba, sus tareas habituales le eran ajenas, sólo una idea fija se había apoderado de su mente, cómo arreglar ese gran embrollo que lo enmarañaba, sus pensamientos de tan intensos  se fueron reflejando en su rostro; al principio fue un simple parpadeo constante, necesitaba de un gran esfuerzo para contenerlo, luego siguió con muecas varias: torcía la boca para un lado y el otro, o elevaba el labio superior como queriendo pescar algo, de repente hinchaba los carrillos para luego soplar quedo un algo invisible, mientras sus ojos se juntaban en una sola visión, quedando fuera todo lo demás, sus narinas se dilataban y estrechaban con un aleteo cada vez más fuerte, emitiendo una rara música estridente y molesta. Cuando se miró al espejo, no se reconoció, tenía la cabeza ladeada y su rostro era una gran mueca; olvidado de sus pesares anteriores sólo percibía su extraña fisonomía, trató de recomponerla con sus manos, cerrando los labios, levantando los párpados, aquietando su nariz;  le fue imposible, pero qué maravilla, se había liberado de sus problemas, finalmente sus tics le producían un secreto placer, se sintió rehabilitado, casi feliz.

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