lunes, 10 de agosto de 2020

INSTANTE


Las manecillas del reloj discurren  lentas, pesadas

Y en el silencio de la noche, su tic tac

Me aturde me adormece

Fui apenas un instante en tu eterno peregrinar

Instante plagado de incertidumbres

Y deseos inconclusos

Tan solo, un bosquejo en las alas del viento

Imposible trascender

Noches lánguidas de anónimos sueños

Añoranzas de un instante mágico

 Que más allá del imperturbable tic tac

Se remonta sin piedad

 

ENCUENTRO

 

Milonguita pizpireta y coqueta atisbaba de reojo

Tanguito serio y compadrito la ojeaba desde lejos

De repente en la pista se encontraron

Y fue un suave vaivén apenas insinuado

Las mejillas se juntaron, un brazo firme la sostuvo

Una mano cálida acarició su espalda desnuda, se sintió vibrar

En sus fragancias se descubrieron

 Delicada bergamota ella menta picante él

Y fue un mareo de sensaciones

La noche tibia plagada de susurros

La música cálida y acompasada los condujo al embrujo

Sus  labios se juntaron en apenas un roce 

 Sus cuerpos se estrecharon aún más

Ella con cortes y quebradas

 Semejaba un junco agitado por suave brisa

Ël  se deslizaba apenas  la mirada fija en un preciso deseo

Arrumacos, zancadillas, firuletes de piernas entrecruzadas

Fueron in  crescendo a  un clima ideal

Ya  ellos en la pista casi desierta

Semejaban  una cadena engarzada

Mientras  las notas y una voz entonaban

“El día que me quieras, la rosa que engalanas se vestirá de fiesta”….

 

MIS ZAPATOS MARRONES


Mis hermosos zapatos andariegos, cuánto hace que me acompañan!, hemos recorrido tanto trecho como mi imaginación me disparó; compañeros de buenas venturas y otras mal habidas.

¡Cuántos días aciagos mirando sus puntas, me he quedado conversando con ellos, y con pequeñas flexiones parecían responderme; sí, conozco sus signos de impaciencia, cuando se elevan sobre sus talones o pensativos llevan sus puntas hacia adentro; sobre el borde externo se quiebran cuando el cansancio los vence, entonces un pronunciado declive los perturba.

¡Cuántas lluvias y tormentas hemos padecido!, yo me sentía  protegida, pero ellos se han empapado, embarrado, despintado; apenas llegados a casa los ponía a secar, acariciaba sus lomos con un suave paño de lana, mientras ellos a los gritos me pedían: ¡” no, nos  lleves al hospital de zapatos, con un martillo nos van a dar, con clavijas nos van a horadar”!.... “pero si están casi intactos “, amorosamente les hablaba.  Los pinté de azul, reemplacé sus viejos cordones por una hermosa hebilla dorada, les prometí que aún agujereados, nunca los desterraré, son mis compañeros intrépidos que cuando en noches borrascosas la huída era precisa, fueron al trote, pisando fuerte o apenas en puntas de pie entre los altos pastos agitados por el viento.

Y otros momentos vividos, cuando descalzados a orillas del río Tajo, bajo aquél sauce llorón, las horas transcurrían plácidas, felices; siempre conmigo representan en mi vida los más preciados recuerdos de tierras soñadas y pisadas.

 







UN ENCUENTRO INESPERADO

 

UN ENCUENTRO INESPERADO

 

El otro día paseando por el Parque Lezama lo ví, sentado en un banco a la sombra de un palo borracho, estaba como siempre ensimismado, pensativo - hola Ernesto no podía perderme la oportunidad de saludarte, ¡cuántos años pasaron de aquél entonces, cuando juntos investigábamos en el Laboratorio “Madame Curie” de Paris!, - ¡hola Oscar amigo de probetas y ensayos!  -,  ambos nos abrazamos riendo a lo loco, ¿te acordas?  a la mañana investigando acerca de las radiaciones atómicas, y a la noche con los surrealistas y el alcohol constante llenando nuestras copas, - por supuesto pero… Ernesto ¿qué te pasó que de golpe te fuiste casi huyendo de Paris? - ¡bah! Es que la ciencia dejó de interesarme, me pareció insulsa y hasta inmoral, los que estaban ahí casi todos neuróticos o chiflados,  ¡muy competitivos!  -¡jaja! ¿yo también?  - bueno vos creo que no tanto, -¿seguiste en el laboratorio?  - todo lo referido a los electrones, protones me apasiona, de hecho me radiqué en Paris, estoy en Bs As de paso, vine a dar algunas conferencias, ¿ y vos?  -finalmente me dediqué a la literatura y últimamente también pinto, me relaja , me da paz, me he vuelto contemplativo , la naturaleza es  maravillosa,. tan distinta del género humano!  -sí, siempre fuiste un crítico del comportamiento del género hunano y medio sufriente como tal.

-¿Leíste algo mío? – bueno supe que te dieron varios premios, el Miguel  de Cervantes después de Borges,..pero ¡qué fantástico che te felicito!  -gracias, muchas gracias –y empecé a leer la novela  ”Sobre héroes y tumbas” pero te digo la verdad no la terminé, muy compleja, psicologista, con incesto y todo, ¡qué de amores extraviados!, Alejandra con su padre y el pobre Martín tan ilusionado;   - así que te resultó pesada?  -un poco, son seres humanos complejos,  extraños, .lo que me encantó fue el “Romance de la muerte de Juan Lavalle”, con la música y la voz tan melodiosa de Eduardo Falú

Ernesto se sonrió,  -vení demos una vuelta por el parque que la tarde está hermosa  y te invito a una cerveza, por acá hay muchos barcitos pintorescos  - dale vamos  - y al rato,  -Oscar ¿ te parece que tanta violencia y agresividad humana  están impresas en su biología?  -no creo, es la lucha por sobrevivir  -un poco de todo, como se educa, lo que se cuenta y también lo que se oculta,  - dale Ernesto hablemos de bueyes perdidos ¿te casaste?  - si, con Matilde, ella con apenas 17 años se escapó de la casa y se vino conmigo, más tarde nos casamos y tuvimos 2 hijos, ¿y vos?  -no ,yo no, circunstancias  - y así charlando recorrimos los senderitos del parque, mientras la tarde declinaba hacia el azul de la noche, una luna menguante hacía guiños de costado, saludando a las estrellas primeras.







 estrellas.                                  -

ASÍ FUE

ASÍ FUE

Guardo en mi memoria aquel despertar adolescente, tu mirar persistente, tu hablar atolondrado aún me conmueven; un día camino a la escuela me dijiste, “me gustas Laura,  ¿querés ser mi novia?”, se tiñeron de rojo tus mejillas, se arrebolaron las mías, no pude responderte y una risa tonta estalló entre los dos, nos tomamos de las  manos húmedas por la emoción y así en silencio cubrimos el camino.

Apenas un abrazo disimulado, un roce de labios, besos en las mejillas, esquelas amorosas se amontonaban en mis bolsillos y a veces un chocolatín primorosamente envuelto era el más dulce regalo.

Encuentros furtivos de pura charla y miradas amorosas, de tu brazo sobre mis hombros y susurros al oído, de chistes ingenuos y risas a granel.

Amor platónico de un tiempo que fue.

 

 

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...