viernes, 23 de octubre de 2015

DESPEDIDA

DESPEDIDA

Perdidos en el tiempo parados en la estación, estamos los dos
esperando el tren que te llevará lejos, lejos de mí
Me pregunto porqué estás siempre partiendo
y queda una herida abierta y un corazón henchido de pesar
No entiendo tu eterno peregrinar
casi te pareces a un pájaro silvestre, que no sabe ni puede anidar
Y así se deslizan las estaciones con sus marcas precisas
pero yo estoy de invierno cuando te vas por los caminos
Parezco un árbol que pierde sus hojas y ya no puede proyectar sombra alguna
Te pido que no vuelvas a mi, necesito reencontrarme nuevamente
 Ya no quiero la eterna espera,¡ ya no por favor!
Y luego, ¿qué?,  es tan corta la estadía
si casi siempre nos estamos despidiendo

La mujer gorda sentada en el banco cercano que impaciente mira el reloj, no puede evitar escuchar esa conversación casi monologada; ve a la pareja fundida en un abrazo.
Ella sensiblera y romántica como es, no puede parar de llorar.





viernes, 9 de octubre de 2015

TU RETRATO

TU RETRATO


Tu retrato en mis manos lo humedecen levemente, ¡cuanta tristeza en tus ojos oscuros!, dos gruesos lagrimones han borroneado el rimmel de tus ojos y ávidos se deslizan por tus mejillas.
 Recuerdo aquella noche que te vi, casi igual como luces ahora: una boina escarlata de lana algo raída, te abrigaba del frío invernal; te cubrías con una capa grisácea amplia, arrugada, no parecía pertenecerte; una pañoleta de seda blancuzca, caía sobre tu pecho en voluptuosos pliegues y sobre el costado izquierdo por encima del corazón, primorosos volados encerrando una rosa roja, ¿acaso un toque de distincion?.
Te ves muy joven, quizás 18- 20 años, de boca pequeña, nariz fina y recta, una impronta de  energía en tu rostro, pero en tus ojos ¡tan tristes! leo desamparo, quizás la soledad de las calles y el deambular sin hogar ni destino.
Observo tu retrato y sin un porqué , lo asocio con noches frías en Paris, noches largas y brumosas con amaneceres helados de escarchas, y tú dormitando bajo los puentes quizás abrasada a un amor intrascendente; tal vez integras una pandilla callejera y sobrevives con pequeños hurtos o con sutiles malabarismos, detenida en medio de las calzadas, frente a faros indiferentes, impacientes; o acaso te ganes la vida al estilo de Edith Piaf, entonando canciones por las calles de Paris.
Hoy te veo de esta manera, quizás mañana con el nuevo día, te vislumbre con un futuro más venturoso.
Me has impactado, siento deseos de acercarme a ti, para con afecto, tenderte una mano amiga; ¡eres tan joven!, tienes años para derrochar y vivirlos plenamente, solo falta ese toque mágico de los pueblos, para que todos podamos ser, sin diferencias, sin la ley del más fuerte, simplemente reconocernos como seres semejantes, los humanos, con iguales derechos y oportunidades.                                                                                                        

jueves, 1 de octubre de 2015

DESCONSUELO

DESCONSUELO

Pero que pequeña es esta cocina, apenas puedo darme vuelta, que la mesada, que la mesita y los bancos apilados; que la panera y la frutera.
Cuando extiendo un brazo en pos de un alimento, tropiezo y casi choco conmigo mismo, giro en redondo y mi nariz pega contra la heladera; siento el aire enrarecido, trato de abrir la ventanita pero se me interpone el changuito todo cargado aún, no tengo como ni donde vaciarlo; siento que me ahogo, me agarro de la puerta corrediza bruscamente la abro y, caramba me quedé con el pestillo en la mano.
Paso a la otra habitación, la única que tengo, tan estrafalaria y antojadiza como yo; sí, yo era coleccionista de espejos, ahora ya no Dios me libre. Espejos redondos, plateados, altos y estilizados, otros curvos semejantes a una luna menguante, y más allá uno dorado con bordes ondulados, ése justamente tiene la virtud de desfigurar la imagen. 
Entonces a cada rato y en todas partes me veo, pero hoy no tengo ganas de mi, de reflejarme a cada instante, hoy quiero escapar de mi, me siento insoportable, y para colmo estoy aprisionado entre la cama y el ropero. 
Y ¿si voy para el baño y trato de refrescarme?, siento mi cara ardida, palpitaciones, lo único que me falta  ahora es desmayarme frente a los espejos, y ¿si alguno tiene una camarita escondida?; me deslizo con paso sigiloso y vacilante apretado contra el ropero, espero que no se me caiga encima, y agarrado de la colcha que cubre la cama, voy camino al baño.¡Ah! por fin la piletita, el agua fresca, casi me tiro encima de la misma; y cuando me incorporo, sin querer con el codo abro la ducha, entonces como una catarata se desparrama sobre mi, ya no puedo huir, con una mano retorcida hacia atrás, trato de cerrarla, mientras el pequeño espejito del baño, me devuelve una imagen grotesca, irrisoria; ¿ése soy yo? me digo, y sí debe ser,¿quién más puede ser?, pero ¡qué aburrido! me tengo que salir de mi, ya quiero ser otro.
Desconsolado miro para algún otro lado, pero por ahora no veo nada.  

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...