Eime es mi palabra entrañable, tan cercana a mi corazón.
Tu recuerdo tan vívido, me embarga de ternura, dolor y nostalgia, fuiste mi amiga del alma, “minguita” te llamaba y con tantos apodos más y al final ”quequita” ,quizás como un interrogante de la vida y la muerte; 18 años caminando conmigo por la vida, mi perrita tan cálida, tan vital, fuiste un canto a la vida.
Eime con e de esperanza, con i de ilusión, m de mamá y nuevamente e de esperanza; no sé cómo me surgió ese nombre tan apropiado para ti, quizás por su tonalidad vibrante y suave a la vez.
Eime de lustroso pelaje azabache, pechito y patitas como la blanca nieve y cola de pavo real, seguro tu hermosa energía, se desparramó más allá de la atmósfera y sigues perdurando en el cosmos.
“Minguita” necesito nombrarte una y otra vez, y todas las veces, para llevar paz a mi corazón. Olivia mi nietita de 7 años, te dedicó este poema: “ Eime tan hermosa como una rosa”.