Guardo en mi memoria tanto de ti!: tu sonrisa tan tierna frente a la caricia, la pelotita que me transporta a tu juego preferido, tu pequeño abrigo rojo, que me trae el recuerdo de tu pose tan ufana, frente a mis halagos, ¡te gustaban!, hasta te diría coqueta sinvergüenza, pero en el buen sentido, “sin vergüenza”.
Como olvidarte si hasta mi compañera de baile fuiste y aún cuando ya casi no podías, me brindabas tus manitas para danzar, y hasta compartíamos la misma música, de la cual eras fanática, sonido musical que aparecía , allí estabas tú para disfrutarlo; fuiste mi primera admiradora y quizás la única de mi familia, si te apostabas al lado de mi piano, con esa faz soñadora y llena de placer.
A todas partes conmigo, y las bromas de los vecinos, como olvidarte “Minguita”, si tanto nos dimos. Sólo me resta darte las gracias por este hermoso tiempo compartido