AÑORANZAS
Villa del Parque, el barrio
de mi niñez, los recuerdos se agolpan y surge la nostalgia; calle Zamudio, un
pasaje de apenas dos cuadras, de tupidas arboledas, con sus veredas espaciosas
y limpias y sus calles vacías de autos, era nuestro patio de juegos.
Las casas bajas de puertas
abiertas, con jardín al frente; jazmines y coloridos rosales perfumaban el
aire, en el fondo una higuera o un limonero vestido de azahares cual corona de
novia;.el patio de mi casa lucía parras de uva chinche ¡qué manjar!.
A dos cuadras la calesita,
en una de las esquinas de enfrente de mi
casa, el almacén que vendía productos sueltos y al lado la lechería, en la otra
esquina más cercana, yo me asomaba a esperar a mi padre que volvía del trabajo,
y la veo a mi madre siempre laboriosa;,el sabor de sus masitas aún me acompaña.
NO existían los ruidos
molestos, ni el atropello de las gentes en loca carrera; por la Avenida San Martín
circulaba el tranvía con su lento andar y la campanilla sonando en las paradas; a una cuadra y media
de mi casa la Agronomía mi parque, y las casitas baratas, allí vivía mi amiga Blanca,
hija del escritor César Tiempo, éramos compañeras de la escuela.
Lo veo todo tan espacioso y
pequeño a la vez…, las barritas de la esquina insinuando un piropo, las ruedas
de vecinos en las noches estivales; la dama de noche con su aroma tan intenso
semejaba un néctar de miel, en tanto un vals de Chopin irrumpía de pronto, era
la chica de enfrente de mi casa, maestra ella, que los interpretaba en el
piano, casi todas las noches.
Todo tan del ayer pero que
aún me parece verlo; hace tiempo que me fui de Villa del Parque, el barrio de
mi niñez y adolescencia, pero sigue siendo mi barrio, es el que perdura en mi
corazón.