viernes, 27 de septiembre de 2013


TARTA DE CIRUELAS

Cierta mañana apenas despierto, se miró en el espejo y se vio algo demacrado, al principio no le dio importancia, pero con el correr de las horas comenzó a preocuparse; sentía la boca pastosa, un sabor dulzón como de ciruelas secas, se meneaba entre sus mejillas, la lengua y los dientes,¡qué extraño! se dijo, no recuerdo haberla comido, ni siquiera haberla olfateado, sin embargo algo me pasa con esa fruta carnosa; bueno mejor me visto, me preparo el desayuno y a mis quehaceres habituales; pero he aquí que la ciruela lo persigue, si hasta le parece verla deslizarse furtiva en su boca; volvió nuevamente al baño, abrió la canilla de agua caliente con la intención de afeitarse, y mientras, abriendo la boca de par en par y moviendo la mandíbula a izquierda y derecha, el espejo le devolvía una imagen díscola, sintió espanto, ya no supo si era él o la ciruela o muchas. Es cierto que le encantaban, es cierto que las había deseado pero no había comido ninguna.
Su noche había sido una lucha entre él y el sueño, la madrugada lo encontró despierto, pero su día, ese día parecía una inquietante tarta de ciruelas secas, Juan siguió pegado al espejo observándose, haciendo morisquetas, mientras en la cocina, la pava silbaba alegremente.




viernes, 13 de septiembre de 2013

 

HISTORIAS DE OFICINA

                                                                                                             De cuentos infantiles para
                                                                                                                            Rusbella

En  un estudio jurídico de la calle Zapiola al 2ooo, cierto día ocurrió lo siguiente:el perchero,  apostado contra la pared se expresó así: "yo soy el más importante aquí", y dándose ínfulas empezó a sacudirse como para hacer notar su presencia, "¿pero porqué"? le preguntó el paragüero, "claro, sin mi ¿ cómo harían todos con sus abrigos, si lo primero que hacen es buscarme y cuando me ven, ¡ah qué alivio!"; "no", dijo el tacho de los paraguas, "sin mi en los días de lluvia esto sería un cúmulo de charcos,¿ por dónde pasaría la gente?, algún distraído hasta podría resbalarse"; enseguida la cafetera se movió con un ruido ensordecedor: "¿y qué dicen de mi?, si me usan para despabilarse, aquí llegan algunos medio dormidos y lo primero que hacen es acordarse de mi, y el lugar se llena de aroma, no hay nada más delicioso que un café , cortado o capuchino ya sea con canela o cacao"; "¿y qué dicen de mi"?, se afanó el escritorio,"si cuando llegan , en primera instancia, buscan donde apoyar sus cosas y para eso estoy yo, amén de otros quehaceres"; "y yo, sillón giratorio, soy el elemento más cómodo aquí, casi imprescindible para el jefe, a mi me encanta cuando él se sienta, si se recuesta, siento como cosquillas en los goznes de mis patas"; "y yo" dijo el fichero, "sin mi no pueden hacer nada, soy el guarda memoria, llevo el registro de todo, por mis líneas horizontales circula el pasado, el presente y hasta el futuro"; "dejen de pelear y discutir de una vez, no ven que que cada uno desde lo suyo es importante, hasta yo, que cuando quieren descansar la mirada y perderse en lontananza, es mi paisaje verde y oro  el que con total beneplácito se presta", éso, dijo el cuadro que colgaba en la pared; los ojos de todos los moradores de la oficina se dirigieron hacia él, y el silencio fue total, por fin se restableció la calma.   

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...