TARDE DE CAFÉ
Sentado en el bar de la esquina, mientras saboreaba un café, seguía pensando en ella.
La conoció allá lejos y hace tiempo, no podía olvidar su perfume, la gracia de sus movimientos y sus mohínes; su mirar entre picaresco y seductor lo tenían cautivo, siempre estuvo pendiente de sus mínimos deseos.
La conoció allá lejos y hace tiempo, no podía olvidar su perfume, la gracia de sus movimientos y sus mohínes; su mirar entre picaresco y seductor lo tenían cautivo, siempre estuvo pendiente de sus mínimos deseos.
Así embargado en sus pensamientos, y con la mirada perdida en la fina lluvia que discurría por los vidrios, se fue adormilando.
-"Hola ¿qué tal?" - le dijo ella- "¿cómo estás tanto tiempo?"- "como tanto tiempo si recién nos vimos"- "ah ¿sí donde?"- "aquí en el bar compartiendo un café"- "no me di cuenta, vengo de un largo viaje allende los mares, conocí nuevas planicies, me relacioné con otras gentes, amé y odié, me apasioné, me desilusioné, me remonté en un globo y navegué por el cielo, me vestí de buzo y descendí al fondo del mar; volví para verte , quizás a buscarte"- "no entiendo si nunca te fuiste, si estás aquí conmigo, como antes como siempre, si juntos hemos recorrido distancias y caminos".
De repente cabeceó despertando de golpe, casi vuelca el resto de café ya frío en el pocillo y ¡oh! sorpresa ve una mancha de rouge en un borde de la taza,- "entonces.... ella estuvo aquí conmigo, es verdad", recoge esa huella y la besa nombrándola- "¡Amalia! ¿fuiste tú?" aturdido pide otro café.