RETAZOS DE INFANCIA
( Variación 1)
Frente a mi un armario todo verde herméticamente cerrado, lo observo y me emociona, siento que cierta ternura teñida de nostalgia me invade, ¿acaso me recuerda aquel otro de mi niñez? sí, el de la cocina; arriba con dos puertitas breves, lo adornaban unos dibujos arabescos, como espiralados, a través de los cuales yo espiaba los platos apilados prolijamente de mayor a menor; en el medio un espacio abierto, permitía el apoyo de distintos objetos, desde una panera, un recipiente con frutas y hasta servilletas dobladas con la inicial hacia arriba, lo cual hablaba de la pertenencia de cada uno de nosotros; más abajo dos puertas macizas, más bien grandes que al abrirlas, hacían su aparición las relucientes ollas, sartenes, una bifera y otros diversos utensillos de cocina; sobre el techo del armario, botellas de distinto tamaño, daban la impronta de gracia con su forma y color. Ese mueble tan particular y tan querido por mi, me remite a sabores, olores y fundamentalmente a mi madre.
( Variación 2)
El ayer, ¡qué tan cercano!,¿sabes Osvaldo? casi me parece verlo, encontrarlo a la vuelta de la esquina, vos eras muy pequeño, quizás no recuerdes las dichosas travesuras de las que yo tanto me jactaba, todavía veo la expresión temerosa de mamá, cuando yo trepado al árbol les gritaba:¡ miren soy un pájaro, miren como extiendo las alas y me echo a volar!, y abriendo los brazos con suave aleteo, creía hacer la imitación perfecta; mis pies entrelazados, apenas se sostenían en la rama que parecía, se iba a quebrar de un momento a otro.
Andrés yo también tuve mis aventuras, quizás más que vos, me acuerdo que con los chicos del barrio, en las noches de verano, meta tocar el timbre de las casas y salir corriendo, o robar flores de los jardines cercanos, si mamá me retaba, yo la convidaba con las moras del baldío de enfrente.....¡a ella le gustaban tanto!; y ¿cuando te cargábamos a vos, que con la barra de la esquina hablaban siempre de lo mismo?, que lo objetivo y lo subjetivo y ¡que se yo cuántas tonterías más!, filosofía barata; en la época que yo fui feliz jugando a la rayuela, a la mancha , al patrón de la vereda o a las figuritas, vos te las pasabas suspirando por las chicas, en especial por una, ¿te acordás de Inés con sus rubios bucles?, era fea y bastante apocada pero a vos te tenía mal y nunca te atreviste a abordarla, yo ¡ me mataba de la risa!.
¡Cállate Osvaldo!, que a vos te iba mal en la escuela, traías unas notas horribles, además de tu mala conducta, papá te retaba siempre, en cambio yo figuraba en el cuadro de honor. Bueno , ¡basta ya Andrés!, ahora en este presente venturoso o no, lo importante es que estamos los dos aquí recordando, y que a pesar de los contratiempos, fueron momentos felices, sí tal cual Osvaldo,-- ambos hermanos se miraron con ternura y ciertos aires de complicidad.