lunes, 2 de septiembre de 2019

REFLEXIONES

REFLEXIONES

Aquí sentada en el bar de la esquina, sigo pensando qué significa crecer de golpe ¿ciertas fechas inherentes a la vida misma, cambios profundos que movilizan y trastocan intereses?.
 Yo era de treparme a los árboles en mi entrañable Agronomía, de dibujar rayuelas en la calle despoblada de autos, de correr tras las mariposas; me fascinaban sus colores y si alguna desprevenida se detenía entre mis dedos, yo sentía el trémulo palpitar de sus alas y enseguida la devolvía al viento, pero...¿ qué pasó?, repentinamente tuve que a aprender a comportarme, a controlar mis impulsos y ser más pudorosa, ahí sentí que algo se desprendía de mi ¿quizás mi infancia tan suelta y libre?; el espejo me estaba devolviendo otra imágen que al principio miré con desconfianza, casi con temor y que luego de a poco, de soslayo me fui reconociendo.
Años después frente al nacimiento de las hijas, la criatura humana, la más desvalida del reino animal, tan necesitada de un otro para poder ser, yo sentí que me transformaba con un sinfín de responsabilidades y cuidados a repartir ,distintos interrogantes se agolpaban en mi garganta y fui motor y entereza, mientras despacito la mirada ingenua y curiosa de mi beba, se paseaba por doquier queriendo aprehender ese mundo nuevo, desconocido; para ella el nacer también le significó un crecer de golpe.
El tiempo transcurre, la vida otorga pero también quita; cuando la muerte de mis seres queridos sumé años y me llené de semtimientos contradictorios, pero no fue en vano, experimenté, aprendí, pude analizar y verificar, ver todo con distintas ópticas, supe que nada ni todo es para siempre, que en los aconteceres hay anverso y reverso, que implacablemente el día le sucede a la noche, así como las penas se  trastocan en alegrías; todo marca e implica crecer y cambio constante.
Tantas historias vividas! me enamoré de la luna y desprecié al sol, ese tan poderoso, me conmoví y aún hoy  con ese vínculo tan particular dado con mi mascota.
Pero qué extraño ese tiempo transcurrido, si me parece que fue ayer que te conocí, que fue ayer que dejé la casa de mis padres, la mía de aquél entonces, que fue ayer que en un acto escolar manejaba un títere y era escolta de la bandera y que fue hace tan poco, que con mis compañeras del secundario reíamos siempre, ¡tan fácil y simple parecía todo!, pisabamos fuerte, las ansias juveniles nos empujaban cual un trofeo.
Ese tiempo interno que yo guardo y atesoro no solo persiste en mi memoria no, esa soy yo en escencia, a pesar del otro tiempo dado por las horas, los días y los años, lo vivo como un hilo conductor que de aquél ayer me trasladó a este hoy; ahora camino al destierro, me gusta pensarme como energía pura que constantemente se recicla.
Miro por la ventana. el pequeño cactus hoy luce una flor, ayer lo vi desnudo. 

domingo, 1 de septiembre de 2019

SIN LÍMITES

SIN LÍMITES

Estoy en un prado verde amarillo, en lontananza el horizonte parece confundirse con el cielo, que de a ratos semeja un río manso; lejos del mundanal ruido y de las angustias cotidianas respiro paz, bienestar, tengo una sensación de libertad infinita.

Aquí en medio de este natural esplendor, nadie me apura, nadie me llora, nadie me estruja, ni me interroga; la mente se aquieta, me detengo ante los murmullos solapados del entorno y me parece oir el leve chasquido de las hojas onduladas por el viento, el trinar de un pájaro que altivo posado en la rama de un árbol, le manda mensajes de amor a una potencial compañera.

Tanta quietud me adormece, entonces me veo bailando entre serpentinas rojas y blancas, volar muy alto aferrada fuertemente a los bordes de una alfombra persa, tengo puesto un antifaz y miro hacia abajo; a un lado veo campesinos con ropa mísera, carretas arrastradas por bueyes, vacas y burros circulan por los mismos pasos, se rozan, comerciantes pregonando sus mercancías; alguién impulsa un organillo, se escucha una música monoacorde, simple pero alegre.  Miro por el otro extremo y me parece sobrevolar París con sus museos, sus boulevards, la Torre Eifel, sus calles repletas de autos, las bocas del subte despidiendo una muchedumbre que se desplaza ora rápido, ora se detiene pero siempre ansiosa por llegar, ¿llegar adónde?; así con estos dos paisajes tan disímiles me parece ver ensamblados distintos momentos de la historia en su devenir.

De pronto la alfombra pareció moverse peligrosamente, me sobresalté y rápido me senté sí, me había quedado dormida en plena campiña amparada por la sombra de un árbol y tuve un sueño extraño por cierto, transpirada me incorporé y eché a caminar sin rumbo, aún quería abarcarlo todo; ya el sol gastaba sus últimos rayos, me llegaba el sonar cantarino de un riacho que, pensé estaría cerca y hacia allí me dirigí para refrescarme y emprender la vuelta.

Sí, fue un día especial para mi, un disfruté en plena libertad, un baño de energía a mi espíritu. 


EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...