martes, 27 de junio de 2017

BAJO LA LLUVIA

BAJO LA LLUVIA

Al principio era apenas una fina garúa y ella observaba por la ventana; la amargura la penetraba, había sido todo tan repentino, tan inesperado!.
Las gotas cada vez más gruesas, se deslizaban por las negras rejas, mojaban los vidrios.
Quizás para disipar tanta angustia, sintió necesidad del agua corriendo por su rostro, su cabello, deslizarse por su cuerpo, y sin pensarlo un segundo más, salió a la intemperie; ya la lluvia era un torrente tan espeso!, tan intenso!, no obstante un tintineo de cascabeles burbujeaba en su pecho y casi largaba una sonora carcajada...".Sí! qué buena esa agua fría envolviendo mi ropa, aprisionando mi cuerpo;....."Ya casi no pienso, ya casi no siento, tan solo soy partícipe de esta naturaleza bienhechora".
Con la boca abierta, el cuello extendido, ávida sorbía toda la lluvia a su alcance, mientras dando cabriolas danzaba en los charcos; ya su risa nerviosa se mezclaba con un llanto entre trágico y alegre; casi parecía una mascarita o quizás un torrente de lluvia disfrazado de mujer. 

viernes, 26 de mayo de 2017

MI BARRIO

MI BARRIO

Villa del Parque, mi barrio de la infancia, del adolescer..., tan querido por mi; la Agronomía tan amplia, tan abarcativa, pocos árboles, tanto pasto, pura llanura, el sol resplandeciente y los chivos comiendo de mi mano ese pasto seco, maduro; sus narinas se expandían como aletas apenas temblorosas, mientras deglutían ese manjar, siempre ávidas.
Esquinas pequeñas por donde me asomaba, para ver llegar a mi padre a la vuelta del trabajo; casitas bajas, terrazas amplias, jardines al frente olían a rosas, coronas de novia, azahares o damas de noche. Justo enfrente de mi casa había un jardín enorme que, se extendía en profundidad hacia los fondos de la casa, por él se paseaba una enorme tortuga de oscuro caparazón, que curiosa asomaba su cabeza al verano incipiente.
Al lado una panadería, más propicia a las facturas que al pan; la panadería del barrio, era la de la calle Nogoyá, a dos cuadras de mi casa; los domingos llevábamos asaderas con carne o pollo a cocinar, pues pocos vecinos disponían de cocina con horno.
También enfrente, en la esquina de Zamudio y Baigorria, había un potrero con algunas gallinas andando y un árbol de moras que era la delicia de los chicos del barrio; en el terreno una casita pobretona habitada por un borrachín, le decían el loco del barrio, muy ufano usaba zapatillas de distinto color; el viejo era un gran simulador, pues nos concedía las moras haciéndose el tonto, aunque a veces nos corría con un palo, para mi era el hombre de la bolsa.
En la otra esquina,General Rivas y Zamudio, había un almacén que vendía todo suelto, calzaban los productos con una pala,  los pesaban y  los envolvían en sobres papel madera, con dos nudos arriba semejantes a cuernitos; al lado estaba la lechería, se buscaba la leche, el dulce de leche o crema con sendos cacharros, (no existían los productos envasados).
Calles tranquilas, casi desiertas, rara vez un auto, era nuestro amplio patio de juegos: y era la rayuela, la mancha, el patrón de la vereda, las bolitas y las figuritas; las veredas sin roturas, impecables, cada uno cuidaba de la suya con esmero.
Cada tanto desfilaba un vendedor de aves, con gallinas, patos, tan altaneros tan gallardos pobres, o pasaba el vendedor de plumeros y escobas, el camión del sodero, el carro de la panificación tirado por dos briosos caballos, uno de ellos no se iba si no lo convidaban con un terrón de azúcar, era su costumbre, su premio matutino; y por las tardes ¡ah!... los helados "Laponia" con su cántico habitual, ¡qué fiesta!.
Hacia dentro del barrio, la vía del tren con su gran puente para cruzar del otro lado; en las noches de verano, ir allí y pararse justo a nivel de la vía, por donde pasaría el tren era toda una aventura, llegaba la locomotora con su silbato a cuestas tan veloz, que nos daba la sensación de ser embestidos; nos cubríamos los oídos y los ojos y al abrirlos, el tren deslizándose allí abajo, parecía una serpentina.
Sobre Gen. Rivas, cerca de la vía estaba la calesita con su música, su intenso colorido y la esperanza de todos, la sortija.   En carnaval, por mi calle a la noche desfilaba la murga y en las calurosas tardes jugábamos al agua.
El club del barrio fue primero Rácing en la calle Nogoyá, y luego Comunicaciones con sus bailes carnavalescos, familiares e inocentes.
 Hacia afuera la gran Avda. San Martín, importante por su nombre, reunía el transporte del barrio; el chirriar de los tranvías con su motorman, y la campanilla para avisar de las paradas. 
 Sobre la avenida: mi escuela donde una vez fui escolta y manejé un títere, la directora robusta, de amplio pecho, se imponía más por miedo que por respeto; el cine Yapeyú con su día de damas y la iglesia justo enfrente de la Agronomía; en su cúpula, una enorme cruz que vista de lejos, daba la impresión de una fina aguja despuntando en el cielo; su campanario sonaba en las horas vespertinas, y temprano los domingos, llamando a misa; algunos sábados se vestía de fiesta, se pintaba de blanco, se aromaba con azahares, y era el desfile de parejas de novios, que frente al altar se juraban amor eterno.
Historias de otro tiempo, ése era mi barrio  ¿lindo no?.   



sábado, 18 de febrero de 2017

RATONEANDO


Héctor ansioso, casi corriendo entró a su casa y de sopetón, casi sin saludarla le contó a su mujer: "no sabes ,Luisa lo que acabo de ver", la rubia de enfrente, esa que coquetea con todo el mundo, sí sí la pizpireta, no sé como se llama, le hacía señas al quiosquero de la esquina, al que le compramos el diario los domingos".
"No sé quién empezó primero, cuando los vi más bien los pesqué, ya estaban jugando al oficio mudo."
"Ella lo miró fijo como buscando sus ojos, él lo notó enseguida pero trataba de disimular, se hacía el distraído, pero al rato le guiñó un ojo, ella le contestó con un pestaneo rápido y un fruncido de labios, sonó como un beso a vos ¿qué te parece?... pará que te sigo contando,.. al mismo tiempo adoptaba una pose casi obscena".
"Él trataba de aparentar que es un hombre serio, pero al rato se le dibujó una sonrisa; ella apoyada sobre la baranda del balcón balanceaba las piernas,...y con esa mini que siempre usa,¿te imaginás? una provocación tras otra".
"Él entrecruzaba los dedos, no sé lo que eso significaba, quizás... dame un tiempo de espera, la otra parecía tirarle besos con sus ojos pícaros, mientras se alisaba el cabello; y él movía los labios como cuchicheando,¿qué le estaría diciendo?, mientras, le señalaba su reloj pulsera."
"Después ella se metió adentro caminando como una vampiresa, y cerró el ventanal sin dejar de mirarlo, al rato y antes de la hora habitual, él cerró el boliche, ¿ te parece habrán acordado algo?".
Su mujer lo miró perpleja - "¡así que con esas monerías te entretenés vos?. ¿no te da vergüenza?, ¿qué te importa de las vidas ajenas?, yo casi diría que te gustaría estar en el lugar del quiosquero, sos un envidioso y flor de atrevido por venir a contármelo a mi, tu esposa"!.
Dicho esto le tiró con un zapato que él apenas pudo esquivar. 

martes, 14 de febrero de 2017

INTRUSOS


Seres diminutos, horrendos no tuvieron mejor idea que adueñarse de mis ojos; desde hace semanas vienen enturbiando mi mirada, empañando mis conjuntivas, y mis lágrimas asustadas se derraman por doquier, se resbalan por mis mejillas, infiltran mi nariz, ya no sé si son dulces o saladas, sólo sé que me perturban sobremanera.
Aquéllos, los horrendos intrusos ¿acaso quieren adueñarse de mis pensamientos y de mi sentir?,¿acaso quieren ser únicos, exclusivos, distraerme de mis otras causas y emociones?.
¡No!,aunque jueguen a las escondidas, asumo plenamente que resistiré su invasión, despacito, agazapada los voy a destituir o destruir, no sea cosa que abandonen mis ojos y corriendo vayan a coronarse en otros.
Les cuento que tengo mis agentes solidarios: unas lágrimas, otras claro, que dicen ser lágrimas artificiales y el agua fría, ¡ah! el agua fresca sobre mis párpados,¡qué maravilla!, realmente es lo mejorcito en esta odisea de mi vida, le estoy sumamente agradecida.

lunes, 6 de febrero de 2017

ÉL ERA ELLA

¿ES EL O ELLA?

Hace unos años me operó un divertículo faríngeo, guardo una cicatriz casi imperceptible, tan delicada como él; siempre me pareció algo extraño, como fuera de contexto, sujetaba su negra cabellera azabache con una reluciente cinta roja, sus largas pestañas impresionaban, tenía un mirar travieso, como de estar ocultando algo. Sus manos eran finas, delicadas; cuando me revisaba, un suave cosquilleo recorría mi cuerpo.
Después de unos años lo volví a ver, mejor dicho la volví a ver,¿dónde?, nada menos que en un concierto tocando el piano, me desconcertó el parecido, ¿será la hermana melliza?  pensé, más luego cuando el concierto terminó, tuve ganas de acercarme pero no me atreví, y me quedé un rato sentado en la sala, se fue haciendo la penumbra.
 Ya me estaba yendo, cuando en la puerta me topé con ella....lucía pollera, tacos altos, cartera, me quedé mirándola, no pude articular palabra, ni siquiera para felicitarla, pero ¡oh! sorpresa fue "ella", "él" ya no sé quien, me reconoció y lentamente casi con vergüenza me abrazó.
Me sentí "ambiguo", trasnochado.
   

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...