martes, 28 de abril de 2020

LIBRE COMO EL VIENTO


POESÍA: En relación a la 3a. propuesta
Felisa Jakubowicz
Dom 12/4/2020 17:14
​LIBRE COMO EL VIENTO

Ya el día declina
Las penumbras invaden la habitación
Apoltronado en el sofá la mente divaga
Y un libro muerto de pena allí descansa
Barrios marginados, promiscuos
Abunda la miseria, escasea el agua
El pájaro en su jaula canta resistiré, resisitiré
Una malaria cundió como un eco
Las miradas se enturbian
Las gentes se distancian
Un escenario vacío semejan las calles
Y el pájaro en su jaula canta resistiré, resistiré
Guerras absurdas, poderosos que especulan
En el cosmos inmenso
La tierra apenas un punto
¿Porqué cercenar y no equiparar?
Una malaria cundió como un eco
El pajaro en su jaula canta resistiré, resistiré
Y la mente divaga
Cielos límpidos y diáfanos por doquier
Ríos que transcurren critalinos
Reverdecen las praderas, la flora y la fauna
Se aquieta el clima
¡La naturaleza toda se está reciclando!
¿También la humanidad?
El pájaro en su jaula asomando canta
Libre, libre como el viento



RELOJ NO MARQUES LAS HORAS


RELOJ NO MARQUES LAS HORAS
Decididamente es un elemento que no me atrae demasiado, pretende tener vida propia y disponer de la mía; yo, suelo marcar mi propio tiempo, incluso el relojito despertador que por exclusiva necesidad, desde hace años me acompaña, descansa sobre mi mesita de noche dado vuelta, las rueditas y el pequeño parlante de su cara posterior me resultan más interesantes que sus manecillas girando y la vuelta sin parar sobre números insulsos, ¿acaso no sería suficiente con el día despuntando y los rayos de sol atravesando mi persiana y más tarde el naranja rojizo del cielo, más el esbozo de la luna, anunciando la noche que se avecina?
Alguna vez tuve un reloj pulsera, regalo de mi abuelo; no era sofisticado como los de ahora, ¡nada que ver! lo que sí de buena marca, con brazalete de oro y piedrecillas  rojas bordeando su cara rectangular, supongo serían rubíes; apoyado sobre la cómoda cada tanto lo consultaba; a pesar de tenerlo adelantado 10 minutos para que el tiempo no me persiga, llegaba tarde a todas partes; así perdí un trabajo interesante pero no lo lamenté, si con mi bohemia y mi arte callejero tengo un buen pasar y ando por la vida tranquilo y feliz, pero caramba, a veces me quedaba sin comestibles, pues los negocios me cerraban las puertas casi en mis narices.
Cierta vez tuve una cita amorosa que realmente me esperanzaba, pero no llegué, los 10 minutos alterados de mi reloj constantemente me señalaban: “tenés tiempo, tenés tiempo”, pero, el tráfico y la búsqueda de un puesto de flores, pues quería llevarle un ramo de rosas hicieron lo suyo; por más que luego quise comunicarme con ella, me fue imposible, la respuesta fue siempre stickers de desprecio en mi celular, ¡y otra vez la desilusión!, pero a mi se me pasó rápido, en cambio sus stickers se sucedieron por bastante tiempo.
Fueron tantos los reveses ocurridos por los 10 minutos de adelanto y mi dispersión a causa de ello, que para tenerlo más presente decidí usarlo según su diseño:  como reloj pulsera; transcurridos unos pocos días caminando por Boedo quise verlo y ya no estaba conmigo, pero ¿cómo?, lo busqué  en la acera, en mis bolsillos, en la mochila y nada, retrocedí una cuadra  tampoco, entonces recordé que al bajar del colectivo sentí como cierta levedad en la muñeca; ¡ay! claro  me lo robaron; primero sentí rabia, luego como un sentimiento de libertad , ya no dependía del tiempo marcado por las horas y los minutos, pero también una profunda pena por mi abuelo que se desprendió de él con tanto amor para dármelo a mi;  estaban sus inolvidables cuentos, nuestros paseos y juegos y su hermosa ternura, pero el único recuerdo material era ese dichoso reloj pulsera.

MI ALBUM DE FOTOS


MI ÁLBUM DE FOTOS

¡El álbum de fotos! ¿dónde está?, seguramente que con la mudanza se perdió, pero ¡cómo pudo suceder?, volví a la casa a buscarlo, revolví todos los cajones del placard una y otra vez, miré el segundo en especial, donde solía guardarlo y nada; entonces ¿el recuerdo de familiares y amigos?, me embargó la angustia,  mientras lentamente iba caminando hacia mi nuevo domicilio, que quedaba a pocas cuadras,  pensaba en aquellas fotos.
Ahí estaba la de mi abuela que había sobrevivido al holocausto, contaba que se había escapado de un campo de concentración y emigrado de Polonia como polizón en la bodega de un barco, en su brazo derecho llevaba  imborrable un número de orden de aquella estadía, yo de pequeña le pedía verlo una y otra vez siempre con espanto; la recordaba con sus ojos azules, su mirada de fuego sereno, su sabiduría y su firme tolerancia ante mis travesuras infantiles.
Ahí estaban mis primos siempre sonrientes en las fotos, tan distintos uno del otro ,aparentaban ser amigos inseparables, pero en realidad mantenían diferencias insoslayables; ¡ah! y mis primos más chiquitos que se peleaban por cualquier cosa, entonces él se hacía el ofendido y ella lloraba desconsolada, al rato ya estaban jugando y riendo como nada, bueno así son los chicos.
¡Mi tía!, hermana de mi mamá, con pretensiones de actriz y sí llegó a actuar en teatros independientes; me acuerdo como ensayaba y modulaba la voz frente al espejo; era hermosa con su melenita ondulada y su porte tan elegante; pensar que en su Polonia natal había sido modista y en verdad nunca dejó la costura, pues a a  mi y mis primos nos hizo algunas ropas, aún guardo una salida de baño de toalla amarilla y me parece sentir su abrigo sobre mi piel, cuando en los balnearios salía del agua tan fría.
Otra foto que me viene a la memoria, es de una vieja amiga de la familia, parecía actuar de incógnito, para mí era un interrogante; siempre con una especie de mantilla negra en la cabeza, ¡acaso pretendía ser monja? no creo, si tenía unas pestañas postizas impresionantes, la mirada siempre baja como ocultando algo, no sé qué secreto guardaría.
Ya estaba cerca de mi nueva casa, me esperaban con la cena y debía disimular mi congoja, pero había una foto cuyo rostro impreciso, no podía recordar por más que me esforzara, y era la primera del álbum, ¡qué extraño! me aparecía todo borroneado, casi como la premonición de que se perdería, no obstante a mi álbum tan querido lo llevo conmigo en el recuerdo.

viernes, 3 de abril de 2020

DE VISITA EN CASA TOMADA


DE VISITA EN CASA TOMADA

Aquél día paseando por la Recoleta la descubrí, me detuve a mirarla; casa antigua de estilo colonial; ¡qué fachada tan hermosa!, impresiona como fuerte, maciza y parece deshabitada, me gustaría  conocer su interior, crucé la calle y me acerqué a ver, sí el picaporte cedió fácil, ¡qué suerte!.
Avanzo por pasillos cortos y estrechos que se bifurcan y acodan, casi parece un laberinto; la luz escasea, me embarga cierto temor, no obstante sigo y casi choco contra una puerta de grandes dimensiones, me detengo a observarla, ¡qué maravilla!, es de roble, y labrada con ornamentaciones que semejan flores y hojas dispuestas en forma de estrellas; un resplandor se filtra por debajo de la misma, pero decidida la abro.
Me acoge una sala espaciosa que, seguramente es el comedor,¿ y qué ven mis ojos?, allí no más está Julio, ¡sí el mismísimo Julio Cortázar! Y ella, Irene con su hermano, ¡qué suerte no me vieron!.
Me quedo observándolos, aparentan tener unos 40 años, están en silencio, el rostro de ella destila paz, absorta en el tejido sus dedos diligentes se deslizan sobre las agujas, un punto arriba, uno abajo y dos trenzas, parece tratarse de un pullover, ¡qué bonito! pienso; a sus pies se destaca una canasta llena de coloridas lanas; su hermano sentado enfrente porta sobre su regazo, un voluminoso libro encuadernado en cuero y con letras doradas; alcanzo a leer: “Literatura Francesa, La escuela Romántica, y sus autores: Balzac, Hugo,  Gautier, Dumas.
ËL lo hojea más que lee, la mira a Irene extasiado, de repente ella le pregunta: ¿”te gusta este punto y cómo va quedando”?,” sí hermoso” le contesta él y al rato algo indeciso le comenta:” no te asustes querida, pero tendremos que dejar la casa e irnos”, Irene lo mira azorada,” pero ¿porqué?”  “desde hace tiempo que escucho ruidos y murmullos cada vez más nítidos por toda la casa”, ¿”irnos de esta casa tan nuestra y querida?”, “ intrusos desalmados intentan  desalojarnos, seguramente los primos y parientes lejanos”, “ pero nos van a robar todo lo más preciado que guardamos aquí”, “ no, no te preocupes, cerraremos bien la puerta llevándonos la llave, cosa que no puedan salir.”
 Yo incrédula observaba la escena y me preguntaba: ¿no sería acaso el pasado fantasmal  con los bisabuelos , el abuelo tan querido, los padres y su tan adorada infancia que regresaban?. De pronto levanté la vista hacia la ventana que daba a la calle y tras la reja me pareció ver a María Ester como envuelta en un halo azul que rápidamente se esfumó, ¡ah! ¡ La antigua novia de Julio y fallecida hace ya tanto!, ¿qué hace aquí acaso vino a espiarlos? , medio trastornada casi más le hablo,” no te preocupes María Ester son nada más que un matrimonio de hermanos, puro amor filial.”
Caramba ya Irene con su hermano se están yendo, si no me apuro me quedaré aquí encerrada, ¡qué pena no pude despedirme de Julio Cortázar,  tampoco me atreví a hablarle, quizás la próxima vez que lo encuentre sea factible.

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...