DE
VISITA EN CASA TOMADA
Aquél día paseando por la
Recoleta la descubrí, me detuve a mirarla; casa antigua de estilo colonial; ¡qué
fachada tan hermosa!, impresiona como fuerte, maciza y parece deshabitada, me
gustaría conocer su interior, crucé la
calle y me acerqué a ver, sí el picaporte cedió fácil, ¡qué suerte!.
Avanzo por pasillos cortos y
estrechos que se bifurcan y acodan, casi parece un laberinto; la luz escasea,
me embarga cierto temor, no obstante sigo y casi choco contra una puerta de
grandes dimensiones, me detengo a observarla, ¡qué maravilla!, es de roble, y
labrada con ornamentaciones que semejan flores y hojas dispuestas en forma de
estrellas; un resplandor se filtra por debajo de la misma, pero decidida la
abro.
Me acoge una sala espaciosa que,
seguramente es el comedor,¿ y qué ven mis ojos?, allí no más está Julio, ¡sí el
mismísimo Julio Cortázar! Y ella, Irene con su hermano, ¡qué suerte no me
vieron!.
Me quedo observándolos,
aparentan tener unos 40 años, están en silencio, el rostro de ella destila paz,
absorta en el tejido sus dedos diligentes se deslizan sobre las agujas, un
punto arriba, uno abajo y dos trenzas, parece tratarse de un pullover, ¡qué
bonito! pienso; a sus pies se destaca una canasta llena de coloridas lanas; su
hermano sentado enfrente porta sobre su regazo, un voluminoso libro
encuadernado en cuero y con letras doradas; alcanzo a leer: “Literatura
Francesa, La escuela Romántica, y sus autores: Balzac, Hugo, Gautier, Dumas.
ËL lo hojea más que lee, la
mira a Irene extasiado, de repente ella le pregunta: ¿”te gusta este punto y
cómo va quedando”?,” sí hermoso” le contesta él y al rato algo indeciso le
comenta:” no te asustes querida, pero tendremos que dejar la casa e irnos”,
Irene lo mira azorada,” pero ¿porqué?” “desde hace tiempo que escucho ruidos y
murmullos cada vez más nítidos por toda la casa”, ¿”irnos de esta casa tan
nuestra y querida?”, “ intrusos desalmados intentan desalojarnos, seguramente los primos y
parientes lejanos”, “ pero nos van a robar todo lo más preciado que guardamos
aquí”, “ no, no te preocupes, cerraremos bien la puerta llevándonos la llave,
cosa que no puedan salir.”
Yo incrédula observaba la escena y me
preguntaba: ¿no sería acaso el pasado fantasmal
con los bisabuelos , el abuelo tan querido, los padres y su tan adorada
infancia que regresaban?. De pronto levanté la vista hacia la ventana que daba
a la calle y tras la reja me pareció ver a María Ester como envuelta en un halo
azul que rápidamente se esfumó, ¡ah! ¡ La antigua novia de Julio y fallecida
hace ya tanto!, ¿qué hace aquí acaso vino a espiarlos? , medio trastornada casi
más le hablo,” no te preocupes María Ester son nada más que un matrimonio de
hermanos, puro amor filial.”
Caramba ya Irene con su
hermano se están yendo, si no me apuro me quedaré aquí encerrada, ¡qué pena no pude
despedirme de Julio Cortázar, tampoco me
atreví a hablarle, quizás la próxima vez que lo encuentre sea factible.