martes, 14 de septiembre de 2021

TE PIENSO

TE PIENSO

El vacío se agiganta alrededor, palabras mueren ante gestos inconclusos

Otrora nos arrullaban las luciérnagas con canciones de amor

Y las risas se expandían por los rincones

Te pienso con tu rostro de cara al sol y el viento ondulando tu cabello

Te pienso con el perfume de tu piel y tu beso al despertar avivando mi deseo

Y acaso tú me piensas,  cuando por remota playa  tomados de la mano, paseábamos ajenos a todo y el mar besaba nuestros pies?

Acaso me piensas, cuando mis manos temblorosas te acariciaban y quedo te susurraba al oído palabras de amor?

Acaso nos pensamos, o soñamos despiertos?

 

viernes, 3 de septiembre de 2021

ROJO FAROL


Buzón rojo de la esquina,  buzón de mi niñez ¡ cuánto misterio guardas!

Mis dedos a veces te hurgaban en esa abertura apenas

 Niña curiosa no podía desprenderme de su encanto

Ya adolescente me preguntaba, ¿qué serían, esquelas amorosas con perfume a rosas?; cartas a un amigo lejano y querido, cartas insulsas, notificaciones varias, cuentos de familia, cuentos del tío

Letras pequeñas, apretujadas, de preciosa caligrafía, otras dispares, apenas legibles,  con faltas ortográficas o no

Y qué emoción cuando el cartero llegaba con alguna misiva, pero  ¿en qué momento el buzón dejaba entrever su riqueza acumulada, acaso a la hora de las brujas, en tanto las tinieblas del amanecer?

 El buzón de la esquina, rojo farol, era casi un personaje de lo más interesante, casi como la garita del vigilante dirigiendo el tránsito; tiempos idos, ¡que placer recordarlos!.

ETERNO VAIVÉN


Verano en Mar del Plata, brisa primaveral, allá en el Torreón sentada sobre alta piedra observo el mar, no quiero pensar ni recordar aquél pasado lleno de glamour,  ya fue; como un mantra trato de concentrarme en el vaivén del oleaje.

 Es constante el rumoreo del mar, ¿qué se dirán?, olas pequeñas que se enroscan en otras más grandes cual cascadas salpicando,  y finalmente se resuelven con estrépito sobre las rocas, pequeñas gotitas humedecen mi cuerpo, a lo lejos el oleaje se lo ve suave y ondulante, interrumpido de repente  por una lancha a motor que intrépida se desliza a velocidad, sigo observando, un barco en el horizonte apenas  se mueve  tan suave que se desliza, más allá dos pescadores tratando de atrapar algún pez, me parece tarea difícil dado el remolino de las aguas.

Olas gigantes se persiguen, se atrapan y se resuelven adoptando diferentes formas, algunas transcurren como hilos de agua entre las rocas, otras se estrellan y retroceden como asustadas; ¡qué de murmullos, qué de susurros! ;  me siento fascinada,  sola en las rocas y en contacto estrecho con esa escenografía marítima.

 El sol va mermando y ya aparece la primera estrella, cuando de repente escucho detrás mío voces, son dos enamorados que con besos y caricias, solamente ellos se perciben;  desde un parador cercano escucho la voz de Donald cantando: “ las olas y el viento,  y el frio del mar”…, otra vez en mí  la nostalgia, pero me evado, trato de retener en mi retina, las distintas formas del mar con su eterno vaivén,  mientras una luna pícara, se asoma a curiosear con un solo ojo y la nariz perfilada, pronto será luna  llena toda engalanada de amarillo oro, reflejada en el mar.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

UN TIEMPO SIN TIEMPO


Espacio- tiempo ¡qué disyuntiva!; en un bar de aspecto colonial, cierto día el cucú que da las 12 de la medianoche, se escapó del antiguo reloj decidido a dar un paseo, --total el bar ya  cerró, en apariencia está vacío y apenas iluminado-; apoyó un pie sobre el perchero y el otro, luego sus manos y rápido con un salto alcanzó la mesita que había debajo, las revistas y diarios, allí puestos amortiguaron el golpe y los ruidos impertinentes.

Comenzó a recorrer  el local; el gato dormía pacífico en un rincón y Lucas el perro con un ojo abierto al lado de la puerta; se frotó las manos –ésta es mi noche por fin pude salir de mi encierro y tomar un poco de aire, pero también me tomaré un cafecito, hace mucho frío y la calefacción está apagada -, se acercó a la máquina expendedora y al rato ya sentado en una mesa como un parroquiano, de los muchos que allí concurrían a distintas horas del día, conversaba con un interlocutor imaginario;  a Don Julio lo veía siempre desde el vidrio esmerilado del reloj, le resultaba simpático, lástima que no podía intervenir en su conversación, pero ahora sí se daría el lujo de poder expresarse.

-¿Sabe Don Julio? El mundo es todo una farsa, tantos acuerdos, tantas contradicciones y cada cual hace lo que le parece, sin tener en cuenta al vecino, si después de todo es la vida de uno.   Hace poco fue la festividad  por San Martín y todo el mundo de farra, ¡qué loco! Si era el aniversario de su muerte, ¡qué hazaña la suya!, héroes así ya no figuran, acaso ¿Ud se atrevería al cruce de Los Andes y así como él lo hizo con esa precariedad en los caminos y su mala salud acechando?;  pero tuvo sus amores, amores secretos,  ella también ¿sabe?, sí la Remedios que luego fue su ex, él como buen macho no la perdonó nunca, pero que iba  hacer la pobre con el marido siempre lejos, ella tan bonita y graciosa con los impulsos juveniles a flor, además  estamos todos necesitados de afecto, yo también; me siento tan solo ahí encerrado…, por eso decidí bajar y escaparme si fuera posible -.

-¡Uy! Una mujer se detuvo frente a la vidriera y escudriña el interior del bar como buscando algo, pero no, está observando los cuadros de la pared, sí, son bastante interesantes; sabe Don Julio, yo casi no los miro, más bien  además de dar las horas, con los minutos y segundos , me dedico a escuchar las conversaciones, sacar mis propia conclusiones y así distraerme un poco.   Sabe Don Julio, creo que me filtraré por debajo de la puerta y daré una vuelta; ¿porqué  tengo que ocuparme del tiempo de los demás?  ¿ y el mío propio?, ya lo decía Einstein, el tiempo es una construcción imperfecta, cada uno tiene el suyo, ya ve es relativo; ¡yo me voy y listo!, ¿adónde? A recorrer el mundo, a otros relojes con las horas  cambiadas  según las latitudes, que el dueño y los parroquianos  se acomoden a esta nueva realidad,  chau Don Julio -..y el tiempo se fue nomás.

Al día siguiente mientras abría el negocio, el dueño con ese sentimiento lacrimoso por mal de amores, cantaba  silbando : “reloj no marques las horas, porque voy a enloquecer”, cuando de repente al darse vuelta y mirar el reloj vio que estaba parado, se quedó estupefacto, -¿cómo? En 20 años que estoy acá nunca pasó, es un reloj perfecto, ¿será que de tan perfecto escuchó mi canción y se detuvo en un tiempo sin tiempo? -

 

                        

 

YIRANDO

YIRANDO

Un teléfono en espera

Una melodía inconclusa que carcome el alma

Te veo en sueños y entre la multitud andando

Corazón que palpita al compás del otro

Pero a menudo el desencanto asoma

Presencia y ausencia se alternan

Es un código no entendido y surge la duda

¿Porqué, adónde, con quién?

La historia se dilata en el tiempo

Cuál el sentido, qué premisas?

El displacer, la incertidumbre angustian

¿Acaso es ese tu modo de amar, yirando, yirando?

 

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...