Qué luna curiosa aquella!, ¿ con qué pretexto se adentró en mi ventana?, justo hoy que el clamor de tu ausencia me perturba, justo hoy que mis cavilaciones tanto me dañan!; la comida ya fría me espera en la mesa, mientras yo angustiada, sigo acostada en el diván, doy vueltas y más vueltas, mi cuerpo no consigue acomodarse; el sueño me ha abandonado, mi semblante grisáceo se rebela, porto ojeras y la mirada abierta por las noches de insomnio.
Y he aquí que la luna me mira sin piedad, ¿acaso pretende que le converse?.
“Sabes hoy te veo hermosa, magnífica en tu redondez, luces un vestido de fiesta, todo dorado con brillantes lentejuelas, y hasta pareces sonreírme y guiñarme un ojo; caramba has cambiado mi ánimo, me siento más luminosa, con nuevas esperanzas, diría que lograste inspirarme una ilusión, ¡ gracias!”
“Solo te pido que no me abandones, ya sé que emigras y cambias de formas, pero yo te esperaré siempre aquí, frente a la ventana, para contarte de mis nuevas venturas que tú inspirarte, te amo Luna hermosa”!!.
Felisa Jakubowicz
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