Al arreglar los cajones de la cómoda, me encontré con una foto especialmente guardada, en el estuche de mis objetos preciosos; era una foto de mis padres cuando jóvenes, iban caminando tomados del brazo, quizás por la zona de Palermo, ambos muy elegantes de traje; mi madre que era hermosa, lucía una pollera ajustada a la media pierna, y tierna sonrisa, mi padre en cambio con expresión seria y entre ellos yo, chiquita, regordeta con un enorme moño blanco en la cabeza; parecía vestida de carnaval, pues llevaba un vestido de organdí con lunares negros y blancos, el ruedo ondulado, lo sostenía por los costados con ambas manos, la cabeza inclinada y sonrisa figurativa.
¿Acaso iríamos a un baile de disfraces, al corso y me llenaría de papel picado multicolor?, las cintas no me gustaban, a veces se me enredaban entre los brazos o las piernas y eso me asustaba un poco, pero que lindos los desfiles de carrozas y las murgas, las chicas bailando, los muchachos con saltos y cabriolas y al final de la comparsa los grandes bombos que parecían tronar en el pecho, yo me tapaba los oídos, pero cuando se detenían en el escenario a cantar, me aburría pues no entendía nada, en cambio mis padres tan felices se reían y aplaudían, después íbamos a comer pizza y yo me tomaba una bidú.
Cerré los ojos para recordar mejor, y me vi en la calle tan vacía de autos, con el juego del agua en carnaval, jugando a la rayuela, a la mancha, al patrón de la vereda; la calesita del barrio con su sortija, yo que era ducha en eso, casi siempre daba una vuelta más; mis tiempos de escuela con esa directora tan robusta y severa, me veo con Blanca, mi compañera de banco y amiga; según la maestra las dos redactábamos muy bien, ella era hija del escritor César Tiempo y vivía por las casitas baratas, al lado de la Agronomía, yo a una cuadra, era nuestro parque, de los juegos y de los barriletes soñados.
Cuando abrí los ojos y volví a mirar la foto, los vi a ellos, mis padres caminando tomados del brazo, alrededor plantas, pero yo no estaba, me sorprendí, acaso fue una ilusión óptica, deseos convocados de estar entre ellos?, y sí estaba, pero no tangible, pues aún no había nacido.
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