Una taza de café nos interpela
Nos une a través del pensamiento y los recuerdos
La tibieza de tus manos acariciando las mías
La hipnosis de tus ojos, verdes, pardos ya no sé
Las palabras quedas cual melodías en tu dulce voz
Perfume de azahares del limonero cercano
El día que declina, la bruma de la noche que se avecina
Vos y yo embrujados nos miramos
Mis labios pronuncian un te amo
Los tuyos dibujan una sonrisa
La taza de café que se interpone y que nos une
Se olvidó del azúcar, abandonó su calor
Pero qué importa….
Felisa Jakubowicz
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