El de mi sombra es un amor incondicional, yo trato de escabullirme, pero ella siempre me encuentra, para colmo repite y copia todo lo que yo hago, que si me paro o camino; cada gesto mío es una fiesta, si para alejarme de ella pretendo correr o andar a los saltos, me persigue, hasta parece burlarse de mí, de hecho me pareció oír sus sonoras carcajadas.
Cierto día, me rascaba la cabeza pensando ¡cómo hacer! , Ah! Ya sé, la voy a despistar girando como un trompo, pero no, la que se mareó fui yo, ella se detuvo muy oronda en su lugar; me acosté en la calzada y ella al lado mío, hasta parecía que me acariciaba, ya estaba oscureciendo y la luz del farol más la reflejaba, finalmente me dio tanta pena ese sublime amor, que decidí aceptarla; ahora donde voy, me paseo con mi sombra, hemos hecho las paces y somos felices
Felisa Jakubowicz.
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