martes, 2 de abril de 2024

AÑORANZAS

 

AÑORANZAS

Villa del Parque, el barrio de mi niñez, los recuerdos se agolpan y surge la nostalgia; calle Zamudio, un pasaje de apenas dos cuadras, de tupidas arboledas, con sus veredas espaciosas y limpias y sus calles vacías de autos, era nuestro patio de juegos.

Las casas bajas de puertas abiertas, con jardín al frente; jazmines y coloridos rosales perfumaban el aire, en el fondo una higuera o un limonero vestido de azahares cual corona de novia;.el patio de mi casa lucía parras de uva chinche ¡qué manjar!.

A dos cuadras la calesita, en una de las  esquinas de enfrente de mi casa, el almacén que vendía productos sueltos y al lado la lechería, en la otra esquina más cercana, yo me asomaba a esperar a mi padre que volvía del trabajo, y la veo a mi madre siempre laboriosa;,el sabor de sus masitas aún me acompaña.

NO existían los ruidos molestos, ni el atropello de las gentes en loca carrera; por la Avenida San Martín circulaba el tranvía con su lento andar y la campanilla  sonando en las paradas; a una cuadra y media de mi casa la Agronomía mi parque, y las casitas baratas, allí vivía mi amiga Blanca, hija del escritor César Tiempo, éramos compañeras de la escuela.

Lo veo todo tan espacioso y pequeño a la vez…, las barritas de la esquina insinuando un piropo, las ruedas de vecinos en las noches estivales; la dama de noche con su aroma tan intenso semejaba un néctar de miel, en tanto un vals de Chopin irrumpía de pronto, era la chica de enfrente de mi casa, maestra ella, que los interpretaba en el piano, casi todas las noches.

Todo tan del ayer pero que aún me parece verlo; hace tiempo que me fui de Villa del Parque, el barrio de mi niñez y adolescencia, pero sigue siendo mi barrio, es el que perdura en mi corazón.

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