YO
ERA UNA CHICA MODERNA
Yo era una chica moderna,
vestía los yeans con agujeros, siempre por debajo del ombligo más vale, si tenía
un percing como una lágrima y otro pegadito con forma de corazón sangrante,
todo rojo, siempre con tops, en lo posible color turquesa o verde como el mar
en una tarde soleada; el cabello castaño con toques de rubio, lacio, largo
hasta la cintura, me pintaba mucho y era pizpireta, siempre riente, hacía lo
que se me cantaba, creía que todo el mundo me quería y admiraba.
Yo era fanática del cull, pero
un buen día, me enamoré de un rapero y lo seguí a todas partes, con sus raps
tan rítmicos siempre terminados en O, me encantaba; entonces me transformé, mis
ropas fueron oscuras y amplias, mis botas altas reemplazadas por zapatillas, y
dejé de pintarme; él ni me miraba, me pregunto si me veía.
Cierto día lo seguí hasta su casa, era en las
afueras, un largo camino de tierra y en
el fondo apenas una casilla, en la puerta lo esperaba una rubia platinada que
enseguida lo abrazó, y dos chiquillos descalzos y sucios que le gritaban papá,
papá volviste!!.
Yo me quedé alelada, no lo
podía creer!, parecía tan joven. Tuve pena por los chicos y tuve pena por mí, yo que me había ilusionado tanto, y sí, si
tenía siempre el mundo a mis pies; con el corazón roto y lágrimas en los ojos,
me volví pensando: qué tonta fui y me preguntaba acaso ¿LAS COSAS SOLO SALEN BIEN DE CASUALIDAD?
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