UNA HOJA AL VIENTO
Hoja marchita sobre el gris pedregullo, un viento de otoño la desmembró, sus nervaduras guardan las huellas mnémicas de lo que fue; el recuerdo de su madre nutricia, de un inmenso follaje, del piar de las golondrinas y los pequeños loritos en sus ramas aleteando; guarda el recuerdo de niños alborotando, del viajero solitario, de música y guitarreadas bajo su sombra bienhechora; guarda el recuerdo de su verde esplendor, cuando la primavera la convocó y de campanillas azules que en el estío se insinuaron.
Ahora ya caduca, quizás no sea barrida por el viento y deshecha por la lluvia, o en medio de una alcantarilla, abandonada. Quizás ahora que luce ocre otoñal, alguien la rescate y entre las hojas de un libro vuelva a ser, o desecada forme parte de un hermoso adorno floral.
Mientras el renovado ciclo de la vida, vista nuevamente al árbol aquél, con su verde esplendor y la felicidad alborotando a su alrededor.
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