UN LOCO AMOR
Isadora Duncan de larga cabellera ondulada, envuelta en blancos tules, altiva, serena, con paso pausado camina como danzando, en un amplio escenario él ansioso la espera; ambos amantes se unen en estrecho abrazo, pero al rato sus brazos caen a los lados, como muñecos manejados por hilos invisibles, solo un beso apasionado de sus labios trémulos los une.
Una y otra vez la escena se repite, brazos al cuello de él, brazos a la cintura de ella, pero cual un maleficio, destino trágico que encadena a los amores imposibles vuelven a separarse; la danza va in crescendo y cada vez más frenética, hasta que finalmente ella cae a sus pies, cual muñeca inerte; él se arrodilla desesperado, la mira con inmensa tristeza, baja la cabeza , mientras lentamente cae el telón; de lejos como en un murmullo una canción acompaña: “nosotros que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más, no es falta de cariño”…..
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