HOY COMO AYER
Surcos del tiempo en su rostro sonriente
con los ojos cerrados se remonta a su infancia feliz
la imagen de su hermano en el espejo reflejada,
mocito compadrito de pantalón largo
y ella misma, enmarcarse el rostro con boinas y sombreros era su obsesión
con maquillaje multicolor cubría su rostro adolescente
un aire de misterio era la nota que buscaba
época dorada del tango, vestía ropas extravagantes
vestidos ajustados que realzaban su atrayente figura
largos tajos dejaban al descubierto la audacia del baile
con sus tacos aguja el espacio todo le pertenecía
el muchacho del Abasto cantaba y las grandes orquestas se sucedían
noches de milonga, siempre el mismo disfraz
calidez, romanticismo, pasión y traición,
pero ellos siempre fueron en el abrazo un solo corazón
vieja amistad que se trocó en amor
la vida transcurría y ellos sin noción
ya peinaban relucientes canas
cuando cierto día mirándose a los ojos
y con las frentes apoyadas uno en el otro
se declararon su amor
mientras desde la pared el viejo reloj
cantaba las campanadas de las 12 y 30 hs
en la calle, parada frente a la reja de la ventana
una niña pobretona de mirada penetrante
espiaba la escena, con una muñeca de trapo
apretujada sobre su corazón
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