Noche cálida, sentada en el parque al pie de un arbusto, la luna me refleja, ya no pienso en la soledad, solo me permito sentir y se agolpan los recuerdos.
Tu y yo tomados de la mano, caminando por la playa tan extensa, cada vez más cerca de la escollera, cada vez más lejos de las blancas carpas, y cada tanto pequeñas olitas resueltas en espuma, mojando nuestros pies; se lo veía al mar tan sereno y celeste como al celeste cielo.
Tu y yo en un tupido bosque de lengas y cipreses, adentrándonos en su misterio; ya casi la hora del crepúsculo, extraños sonidos alertaban nuestros sentidos y nos convocaban al abrazo, donde el miedo se evaporaba y afloraba la risa, y más allá la maravilla de las nieves eternas de la Cordillera.
Cuando en París paseamos por sus calles, con sus balcones floridos y por el barrio de Monmartre artístico y pintoresco; a orillas del río Sena, una noche nos juramos amor eterno, tus labios tenían el aroma dulzón y la picardía de Paris, aprisionados en un abrazo, sentía tu cuerpo tibio, la magia de tu encanto y la exaltación en mí, todo parecía fluir tan pasional, tan natural, mientras la torre Eiffel, parecía saludarnos con el titilar de sus luces multicolores.
Como en una nebulosa, el son cubano de pronto latió en mí, con su música en cada esquina, tan cálida, tan sensual, y los atardeceres en la Isla de Heminguay, con su particular colorido que tanto me emocionaba; sentados frente al mar, tu cabeza apoyada en mi regazo, yo acariciando tu revuelta cabellera y tu susurrándome quedo entrañables palabras; ¡cuánta bohemia tu y yo!, en cada puerto una canción, en cada puerto una flor y la aventura asomando.
El frescor de la noche me apartó de mis ensueños, ya sentía el pasto húmedo , me incorporé y me dirigí al interior de la casa, al pasar por el espejo cercano a la entrada, vi mi rostro estampado en él, tan expresivo, tan disímil, lo vi distraído con la mirada luminosa y la sonrisa esbozada, y lo vi triste, con un rictus amargo, fue tal mi sorpresa que nuevamente me invadió la angustia y la soledad hizo eco en mí.
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