Era un tiempo sin tiempo y yo escondida en tinieblas, apenas un ser en potencia, la nada en espera.
Allá lejos y hace tiempo dos células primitivas, una ondulante y traviesa, la otra vital y nutricia se cruzaron y fueron una; aquél tiempo sin tiempo emergió de improviso, se expandió con aperturas y espacios cada vez más amplios y en ese tiempo preciso yo fui.
Un nido tierno y amoroso, lleno de rumores y murmullos me albergó, en aguas claras floté, me sentía feliz, a veces se me daba por bailar, dar vueltas y girar en redondo, entonces desde el exterior sentía caricias, voces extrañas que hablaban entre sí y hacia mí, me decían querida te amo, también escuchaba sonidos melodiosos, ¡ música especial para mí, qué placer!.
Pero ocurrió que cierto día, mis pies y manos se precipitaron sobre una pared dura e impenetrable, me faltó el aire, casi más me asfixiaba; de repente escuché voces fuertes, intensos jadeos y tanta curiosidad que sola me expulsé. Y.. aquél tiempo se detuvo, para dar nacimiento a otro tiempo, más pausado, menos precipitado.
La conocí a mi mamá y de ella me prendí con el primer llanto, más luego también a mi papá, lo que no sabía era de mi otra parentela; ¿así que ésta es mi nueva vida?, no entiendo porque todos me miran embobados y me hacen cosquillas en la pera, yo me sonrío apenas pero siempre después de comer.
¡Qué raro todo!, por ahora solo trato de mirar y escuchar y solo sé que cambié de hábitat.
No hay comentarios:
Publicar un comentario