ASÍ FUE
Guardo en mi memoria aquel despertar adolescente, tu mirar persistente, tu hablar atolondrado aún me conmueven; un día camino a la escuela me dijiste, “me gustas Laura, ¿querés ser mi novia?”, se tiñeron de rojo tus mejillas, se arrebolaron las mías, no pude responderte y una risa tonta estalló entre los dos, nos tomamos de las manos húmedas por la emoción y así en silencio cubrimos el camino.
Apenas un abrazo disimulado, un roce de labios, besos en las mejillas, esquelas amorosas se amontonaban en mis bolsillos y a veces un chocolatín primorosamente envuelto era el más dulce regalo.
Encuentros furtivos de pura charla y miradas amorosas, de tu brazo sobre mis hombros y susurros al oído, de chistes ingenuos y risas a granel.
Amor platónico de un tiempo que fue.
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