jueves, 29 de agosto de 2019

ZAMBO

ZAMBO

Zambo rumbo a la escuela en busca de su hijo, tenía miedo de llegar tarde y apresuró el paso, al doblar la esquina allende la escuela vió aThiago que tomado de la mano de la maestra lo esperaba ansioso, sus ojitos se iluminaron cuando lo vió llegar y una amplia sonrisa se extendió por su rostro-" papá ya estas aqui" gritó alborozado corriendo a su encuentro, Zambo lo alzó estrechándolo con fuerza, abrázame fuerte hijo que me hace bien al corazón y acercándose a la docente-" disculpe señorita mi retraso tuvo que ver con circunstancias de mi trabajo"-"no se preocupe por una vez no pasa nada, hasta mañana" ."hasta mañana y gracias."

Miró a su hijo y pensó "qué hermoso es!", con esos ojos verdes, la tez chocolatada y ese cabello renegrido espeso de rulitos; descendiente de negros esclavos se había casado con una mujer blanca y el niño heredó características de ambos; "raza negra, raza blanca" pensó ¡" qué absurdo ese concepto, si somos todos iguales!, si las diferencias están dadas por factores inherentes al lugar geográfico de nacimiento: que el sol, el clima, los distintos alimentos, la diversidad de culturas con sus costumbres y tradiciones."

"Sabes papá, ya aprendí a saltar a la soga, la que me regalaste¿ te acordas? y jugué un montón con Sofi y Gerardo" contó el niño que bruscamente lo sacó de sus cavilaciones,-"Ah ¿sí? qué bien!, bueno apuremos que mamá nos espera hoy con una rica comida africana",-"¡um qué rico" exclamó el niño de unos 7 años de edad, y mientras recorrían las pocas cuadras que los separaba de su casa, otra vez Zambo se sumergió en sus pensamientos, recordaba de cuando la conoció a ella, Marina, investigadora de lenguas y los distintos dialectos africanos, justamente en una entrevista al respecto y fue un amor a primera vista, sus ojos de un color verde oliva, su voz suave y firme lo encandilaron ; él era un negro extraviado pero frente a alla se cohibía todo, hasta se avergonzaba de su piel lampiña y de su voz fina, tímida, venida de generaciones, quizás por la dominación y el maltrato ancestral que aún solapado perdura;  Marina en cambio se fascinó con su porte altivo, su tez lustrosa y la suavidad de su piel, cuyo contacto le producía una secreta vibración con un suave ronrroneo en el pecho.

Zambo maestro mayor de obras, antes de volver al trabajo después del almuerzo, se tomó un rato de descanso , pretendía leer, pero nuevamente, al igual que otras veces se remontó a la historia de sus antepasados: era el comercio de "la madera de ébano", llamada así por por el color de su piel; recolectados en Senegal eran seleccionados los hombres por su contextura física, las mujeres por buenos pechos, los niños por la dentadura y llevados a la isla de Goreé, a la casa de los esclavos la llamada"Lugar sin retorno", de allí eran embarcados en barcos negreros,  amarrados por los pies a postes del piso con cadenas y gruesos cordones, que dejaban huellas sangrientas en sus tobillos; muchos morían infectados o por escasez alimentaria;  llegados a destino trabajaban en los campos de sol a sol, el capataz les gritaba.-"¡vamos, vamos no aflojen aunque con esos cuerpos tan lisitos parezcan maricas, a ver si con los azotes se les asoman los pelos"!.

"No pierdas la memoria de tus antepasados hijo, no reniegues de nosotros" le decían sus padres, sus abuelos, "nuestra tryectoria debe ser transmitida de generación en generación, fuimos explotados, maltratados, pero en las guerras carne de cañón; también hicimos América y aquí estamos, con nuestra música y nuestra rítmica al son de los tambores; ¿acaso la chacarera y el tango, más otros vocablos porteñísimos y de la vecina orilla no tienen reminiscencia nuestra?"

A Zambo se le humedecieron los ojos , un sabor salado discurrió por su lengua, no obstante una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, con nueva fuerza se levantó camino al trabajo.


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