IMPOTENCIA
¡Basta no me
persigan más!, ¿acaso no ven que estoy
tratando de escribir una novela? Caramba, lo único que saben hacer es burlarse
de mí, constantemente cual duendes traviesos bailotean delante mío, de repente
es la U, la J, la H, la S, la T; las quiero agarrar y no puedo, estoy desesperado así nunca podré
escribir mi novela, ¡pero no! Despacito extiendo mi brazo derecho, en la mano
la birome preparada, dispuesta ya a saltar sobre la Z, la O, la R y dibujarlas
rápido antes que se me escapen; ¡ja ja! Escucho una risa por allá, es la B que se
escondió detrás de la A, con una mano me hace pito catalán y con la otra me
saluda: chau, chau. De repente siento cosquillas en los pies, miro al piso y
¿que veo? Que la C con la D corretean entre mis dedos, se suben por mis
pantorrillas perseguidas por la E, la F, y la G, se meten entre los pliegues de
mis ropas, me pica todo el cuerpo, alocado me rasco, cada vez aparecen más
letras saltarinas: la I, la K, la L y la M se empujan, se chocan, salen
disparadas y luego se agrupan ¡qué suerte tantas letras juntas! , me digo: si
las atrapo puedo formar palabras y por fin escribir mi argumento.
Al rato me
siento agotado, yo que estaba pletórico de ideas con tantas esperanzas y proyectos,
¿dónde están las palabras y las
oraciones con los verbos?, angustiado, miro la hoja en blanco casi con reproche y de
pronto aparecen por los 4 bordes todas las letras del abecedario, pero no
quietecitas, sino dispersas por doquier, con saltos y brincos me miran con
sorna, se ríen y cantan: “aquí estoy, ya me voy, con vos hoy no estoy”; una
música extraña las acompaña, me siento aturdido, la frente me estalla, con
rabia estrujo el papel y a la basura. Afuera me espera el frío de la madrugada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario