Buzón rojo de la esquina, buzón de mi niñez ¡ cuánto misterio guardas!
Mis dedos a veces te hurgaban en esa abertura apenas
Niña curiosa no podía desprenderme de su encanto
Ya adolescente me preguntaba, ¿qué serían, esquelas amorosas con perfume a rosas?; cartas a un amigo lejano y querido, cartas insulsas, notificaciones varias, cuentos de familia, cuentos del tío
Letras pequeñas, apretujadas, de preciosa caligrafía, otras dispares, apenas legibles, con faltas ortográficas o no
Y qué emoción cuando el cartero llegaba con alguna misiva, pero ¿en qué momento el buzón dejaba entrever su riqueza acumulada, acaso a la hora de las brujas, en tanto las tinieblas del amanecer?
El buzón de la esquina, rojo farol, era casi un personaje de lo más interesante, casi como la garita del vigilante dirigiendo el tránsito; tiempos idos, ¡que placer recordarlos!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario