INTIMIDADES
Ocupo el 5to. Piso de una casa propiedad horizontal, es la era de las transparencias, todo se transmite a través de paredes primorosamente pintadas pero que parecen translúcidas; percibo casi todo, palabras que van y vienen, gritos, algún insulto, ayes de dolor y placer, lamentos de amor, risas sofocadas y estridentes; el estrépito de ollas, olores y sabores se asoman por la ventanita de mi cocina; un llanto de bebe que a los minutos se silencia, ¿ acaso acunado por brazos amantes o quizás sus labios se amoldaron a un pezón nutricio?. El pitar de una canilla y el torrente de una ducha interrumpe mis pensamientos, ah! es la mujer del segundo que se baña y canta “Mama Mía”, ¡qué horror!.
La vida de los otros me invade, me siento sofocada, ¡me quiero escapar!, de pronto irrumpe la batería del muchacho del segundo y el piano de la chica del cuarto, suena lindo, es una melodía de jazz la conozco “Nena no puedo darte más que Amor”, la tarareo y me sonrío ¿ se habrán puesto de acuerdo? y enseguida tintineando vidrios, casi perforando paredes se introducen en mi departamento, el dúo de los hermanos del tercero. violin y flauta dulce con una suite de Bach, casi parece una fusión de clásico con jazz programada, me conmueven, mi alma se alborota de placer y pienso no todo es negativo.
Lo miro a él que plácido duerme, nada parece perturbarlo; parada ante la ventana que mira hacia el parque, trato de no pensar, de rescatarme y cual un mantra me sumerjo en el aroma de plantas y árboles y su verde esplendor, inspiro la belleza y y armonía de la naturaleza, mi mente se aquieta.
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