MI ÁLBUM
DE FOTOS
¡El álbum de fotos! ¿dónde
está?, seguramente que con la mudanza se perdió, pero ¡cómo pudo suceder?,
volví a la casa a buscarlo, revolví todos los cajones del placard una y otra
vez, miré el segundo en especial, donde solía guardarlo y nada; entonces ¿el
recuerdo de familiares y amigos?, me embargó la angustia, mientras lentamente iba caminando hacia mi
nuevo domicilio, que quedaba a pocas cuadras, pensaba en aquellas fotos.
Ahí estaba la de mi abuela que
había sobrevivido al holocausto, contaba que se había escapado de un campo de
concentración y emigrado de Polonia como polizón en la bodega de un barco, en
su brazo derecho llevaba imborrable un
número de orden de aquella estadía, yo de pequeña le pedía verlo una y otra vez
siempre con espanto; la recordaba con sus ojos azules, su mirada de fuego
sereno, su sabiduría y su firme tolerancia ante mis travesuras infantiles.
Ahí estaban mis primos siempre
sonrientes en las fotos, tan distintos uno del otro ,aparentaban ser amigos
inseparables, pero en realidad mantenían diferencias insoslayables; ¡ah! y mis
primos más chiquitos que se peleaban por cualquier cosa, entonces él se hacía
el ofendido y ella lloraba desconsolada, al rato ya estaban jugando y riendo
como nada, bueno así son los chicos.
¡Mi tía!, hermana de mi mamá,
con pretensiones de actriz y sí llegó a actuar en teatros independientes; me
acuerdo como ensayaba y modulaba la voz frente al espejo; era hermosa con su
melenita ondulada y su porte tan elegante; pensar que en su Polonia natal había
sido modista y en verdad nunca dejó la costura, pues a a mi y mis primos nos hizo algunas ropas, aún
guardo una salida de baño de toalla amarilla y me parece sentir su abrigo sobre
mi piel, cuando en los balnearios salía del agua tan fría.
Otra foto que me viene a la
memoria, es de una vieja amiga de la familia, parecía actuar de incógnito, para
mí era un interrogante; siempre con una especie de mantilla negra en la cabeza,
¡acaso pretendía ser monja? no creo, si tenía unas pestañas postizas impresionantes,
la mirada siempre baja como ocultando algo, no sé qué secreto guardaría.
Ya estaba cerca de mi nueva
casa, me esperaban con la cena y debía disimular mi congoja, pero había una
foto cuyo rostro impreciso, no podía recordar por más que me esforzara, y era
la primera del álbum, ¡qué extraño! me aparecía todo borroneado, casi como la
premonición de que se perdería, no obstante a mi álbum tan querido lo llevo
conmigo en el recuerdo.
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