sábado, 26 de septiembre de 2020

                                           TENTADO DE MORAS

Ahora que el viejo se fue, me cruzo al baldío de enfrente de mi casa a robarme algunas moras, el árbol está pletórico asi que no lo va notar, además está oscureciendo y por suerte noche de luna nueva; estoy realmente tentado , son ¡tan deliciosas las moras!.

A hurtadillas me aproximo al lugar, espero que nadie me vea y cuando despacito extiendo mi mano hacia las ramas , a punto ya de cortat una mora, siento el crujir de unas hojas y un aliento abrasador en mi nuca; me paralizo, el fruto resbala de mi mano intento agacharme para huir, pero de pronto..."no se asuste amigo no lo voy a delatar, siga tranquilo en su tarea, yo comparto ,no se olvide de convidarme".Ya más tranquilo me doy vueltay ¡no lo puedo creer!-"Alberto ¿qué hace aquí?, con razón me resultaba una voz conocida"-"ah! ¿si?"- "pero no entiendo, si usted hace tiempo que ya no está entre los vivos, lo que estoy viendo es pura ilusión o quizás estoy soñando"-"no, no amigo el que usted tiene delante es Alberto Einstein, emigré de un agujero negro, viajé a trevés del tiempo y aquí me tiene, ¿acaso no soy el padre de la Teoría de la Relatividad?"-"entonces es cierto lo que esoty viviendo , pero ¡qué alegría!, sírvase una mora, enseguida le corto muchas más"- "no sé si podré degustarlas, según como se lo considere, según las circunstancias, las distancias y el tiempo incierto"- "no le entiendo mucho, pero pruebe"-"¿y si soy solo una sombra que remontó del pasado, y si me evanezco rápido camino al futuro?"- "ejem, ejem, sí claro, es todo clarísimo como usted lo cuenta"- "¿vió, vió como cada uno tiene una percepción distinta de la situación?, pero a pesar de eso seamos amigos, sigamos juntos aquí, al pie del árbol disfrutando de estos riquísimos frutos".

"Cuidado el viejo está volviendo"- "no se precupe puede que no nos vea"- "pero ¿cómo si viene a nuestro encuentro?"- "pero no nos ve ,¿se da cuenta como todo es relativo?"-" bueno celebremos, si es así podemos vaciar el árbol".

Al rato una sombre azulada parecía evaporarse en el espacio, una voz lejana cual un eco repetía una y otra vez:"hasta siempre Abelardo o hasta nunca, oquiza nos volvamos a encontrar en alguna otra órbita del espacio"; Abelardo con ojos desorbitados escudriñaba el cielo sorprendido, ignoto de lo ocurrido solo lo acompañaba una extraña sensación.

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