lunes, 24 de junio de 2019


HISTORIA DE UNA NOCHE IRREPETIBLE

Cuando vi tu sombrero colgado en el perchero mi corazón saltó de alegría,¡venías a mi encuentro!, rápidamente me vestí, me perfumé con rosas y jazmin, me puse ese vestido con volados que tanto te gustaba, corrí al espejo pronta a tapar mis ojeras, tan marcadas por noches de insomnio, lavé y enrulé mi cabello que quedó suave y brillante para ti, me pinté los labios con esmero y un toque de rimel le dió a mi mirada esa sombra de misterio que siempre me alabas.
Preparé el ambiente con una luz tornasolada, y una suave melodía lenta, sensual; miré a mi alrededor, todo tenía un órden perfecto para la ocasión, me dispuse a esperarte.
Los minutos transcurrían lentos, pesados, las manecillas del reloj parecían detenidas en el tiempo, me asomé a la ventana, el cielo ya había oscurecido y cuando ya el desánimo se apoderaba de mi, sentí tu brazo alrededor de mi cintura y tus labios ardientes besando mi cuello; por fin juntos otra vez después de tanto tiempo.
Quise reír, quise llorar de júbilo, preguntar de donde vienes, porque tanto tiempo sin verte, ´qué nos pasó y mucho más, pero solo pude entreabrir los labios y sonreir apenas, me miré en el espejo de soslayo y vi mi rostro que irradiaba felicidad; qué noche de esplendor, de ternuras y ardientes arrumacos.
 Incansablemente busqué tu rostro para cubrirlo de besos, pero en ningún momento lo pude hallar, deslizar mis dedos por tu óvalo perfecto con esa rayita particular sobre tu pera, pero nunca la pude encontrar; al volver a mirarme al espejo, me vi sola en la habitación, ¿entonces el perchero con tu sombrero, tu abrazo, tu cuerpo inclinado sobre mi fue  una hermosa fantasía?, sin embargo tu ardorosa boca aún queman mis labios.

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