sábado, 24 de febrero de 2018

BESOS FURTIVOS

BESOS FURTIVOS

La primavera con todos sus coloridos y aromas estaba en su apogeo; a ella le pesaba su soledad, aún con la lectura que siempre la acompañaba.

Sentada en la terraza del hotel observaba los edificios a su alrededor, a lo lejos el río diáfano que se resolvía en suave espuma y allá abajo los transeúntes y los autos que semejaban un mundo en miniatura.

Cierto desasosiego la embargaba..."¿porqué siempre el encuentro y el desencuentro en mi vida, porqué siempre con mis anhelos frustrados?; ya no quiero andar sola por los caminos, necesito de alguien que me quiera, estoy ávida de caricias y ternuras", y mientras así pensaba sus ojos se posaron en un hombre que atento la observaba.

 Su porte era elegante, sus ojos color caramelo la penetraban, como en un éxtasis no podía dejar de mirarlo,; él parecía hacerle señas de acercarse, de compartir la mesa, entonces ella como de costumbre se hizo la desentendida, se replegó sobre sí misma pero con el rabillo del ojo lo espiaba, cuando nuevamente sus ojos se encontraron, él le tiró un beso con los labios, con su mirar, con todo su cuerpo; ella escandalizada presurosa se levantó, aunque en sus labios sentía el sabor, el aroma de ese beso apasionado y en verdad tan deseado.


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