Héctor ansioso, casi corriendo entró a su casa y de sopetón, casi sin saludarla le contó a su mujer: "no sabes ,Luisa lo que acabo de ver", la rubia de enfrente, esa que coquetea con todo el mundo, sí sí la pizpireta, no sé como se llama, le hacía señas al quiosquero de la esquina, al que le compramos el diario los domingos".
"No sé quién empezó primero, cuando los vi más bien los pesqué, ya estaban jugando al oficio mudo."
"Ella lo miró fijo como buscando sus ojos, él lo notó enseguida pero trataba de disimular, se hacía el distraído, pero al rato le guiñó un ojo, ella le contestó con un pestaneo rápido y un fruncido de labios, sonó como un beso a vos ¿qué te parece?... pará que te sigo contando,.. al mismo tiempo adoptaba una pose casi obscena".
"Él trataba de aparentar que es un hombre serio, pero al rato se le dibujó una sonrisa; ella apoyada sobre la baranda del balcón balanceaba las piernas,...y con esa mini que siempre usa,¿te imaginás? una provocación tras otra".
"Él entrecruzaba los dedos, no sé lo que eso significaba, quizás... dame un tiempo de espera, la otra parecía tirarle besos con sus ojos pícaros, mientras se alisaba el cabello; y él movía los labios como cuchicheando,¿qué le estaría diciendo?, mientras, le señalaba su reloj pulsera."
"Después ella se metió adentro caminando como una vampiresa, y cerró el ventanal sin dejar de mirarlo, al rato y antes de la hora habitual, él cerró el boliche, ¿ te parece habrán acordado algo?".
Su mujer lo miró perpleja - "¡así que con esas monerías te entretenés vos?. ¿no te da vergüenza?, ¿qué te importa de las vidas ajenas?, yo casi diría que te gustaría estar en el lugar del quiosquero, sos un envidioso y flor de atrevido por venir a contármelo a mi, tu esposa"!.
Dicho esto le tiró con un zapato que él apenas pudo esquivar.
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