Seres diminutos, horrendos no tuvieron mejor idea que adueñarse de mis ojos; desde hace semanas vienen enturbiando mi mirada, empañando mis conjuntivas, y mis lágrimas asustadas se derraman por doquier, se resbalan por mis mejillas, infiltran mi nariz, ya no sé si son dulces o saladas, sólo sé que me perturban sobremanera.
Aquéllos, los horrendos intrusos ¿acaso quieren adueñarse de mis pensamientos y de mi sentir?,¿acaso quieren ser únicos, exclusivos, distraerme de mis otras causas y emociones?.
¡No!,aunque jueguen a las escondidas, asumo plenamente que resistiré su invasión, despacito, agazapada los voy a destituir o destruir, no sea cosa que abandonen mis ojos y corriendo vayan a coronarse en otros.
Les cuento que tengo mis agentes solidarios: unas lágrimas, otras claro, que dicen ser lágrimas artificiales y el agua fría, ¡ah! el agua fresca sobre mis párpados,¡qué maravilla!, realmente es lo mejorcito en esta odisea de mi vida, le estoy sumamente agradecida.
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