lunes, 23 de mayo de 2016

AMOR A PRIMERA VISTA

Su situación económica le preocupaba bastante, se palpaba los bolsillos en busca de algún tintineo pero nada.
Había caminado casi todo el día en busca de un refugio donde pasar la noche y casi sin pensarlo sus pasos lo condujeron hacia  la costanera; apoyado en la baranda, observaba el río marrón transcurrir lento, pesado, casi sin oleaje. Siempre había admirado ese río tan inmenso como un mar, recordaba cuando chico jugaba en sus orillas, la tierra negruzca le cubría los pies y luego chapoteaba en el agua salticando y salpicando todo a su alrededor, su madre le gritaba: ¡ "bueno basta ya, date un baño y salí, vamos rápido"! , se sonrió recordando este episodio de su infancia; entonces el río no estaba contaminado y él podía disfrutarlo, qué distinto ahora que sólo puede contemplarlo y perderse en la nostalgia.
Aún no se explica como de un día para otro perdió el trabajo y de tarambana que era, de pronto se convirtió en un hijo de la calle, casi un linyera - ¿"y ahora qué haré"? se dijo; distraído paseó su mirada alrededor, cuando de pronto se percató de un can pequeño casi pelado, que parado a su lado lo miraba fijo, instintivamente se agachó para acariciarlo, su pelaje áspero y escaso le produjo una sensación extraña e inmediatamente se identificó con esa perrita, cuya mirada triste parecía decirle: te ruego  llévame con vos, no tengo hogar, vivo aquí cerca del río, necesito tu calor.
 Adrián pensó, si le converso me va a seguir. tal vez con su sensibilidad tan exquisita, mirando mis ojos pueda comprender, así se estableció un diálogo mudo, algo insólito pero real; ya de entrada la bautizó "Pelusa" -no te puedo llevar, si yo también vivo en la calle - no importa, yo te haré compañía, seré tu guardiana y también te daré calor en las noches de invierno, ya verás,_ pero no, serás un estorbo para mi, además me inspiras lástima - pero, ¿porqué?  si nos parecemos tanto, entre los dos nos ayudaremos; a mi me abandonaron en la calle haciéndome bajar del auto, yo también perdí la confianza en los hombres. pero vos pareces diferente te veo que sufrís al igual que yo- pero ¿cómo haremos para alimentarnos? , si para mi es difícil peor para los dos- 
 Ella lo miraba seria con la cola baja y luego le respondía con movimientos de cejas y coletazos varios que según, podían ser enérgicos y veloces, o suaves, ondulantes, también deslizarse como plumero, abrirse en amplio abanico, caer en cascada rápida o lenta.... o esconderse asustada entre las patas.
-No te preocupes, yo puedo sacar comida de los tachos y darte la mitad- ¡ah no, qué asco! prefiero vivir de la caridad o ir a los comedores populares -genial , yo los conozco sé donde están  y te voy a guiar, pero con el compromiso de que una parte de comida será para mi- ¿y si te llegas a enfermar?- me sé purgar con los buenos pastos y mi saliva me protege de las magulladuras, también me lamo todo el tiempo y así me higienizo; lo mismo puedo hacer con vos, así de paso te beso.
Adrián no pudo evitar lanzar una carcajada,- bueno me ganaste vámonos juntos por la vida a ver que nos depara el destino; Pelusa lo siguió orgullosa, con la cola bien alta, los ojos chispeantes, la boca entreabierta parecía sonreír. Adrián fue recuperando las esperanzas, ahora tenía un alguien por quien luchar, y ya vería como mejorar su situación.
De a poco con tanto cariño. Pelusa se fue recuperando, su cuerpo raquítico ya no fue tal, la pelusa áspera que lo cubría se transformó en brillante pelaje oscuro, sus ojos irradiaban luz; Adrián la contemplaba embelesado, en su lenguaje particular le decía TE AMO, entonces ella le largaba un brioso GUA GUA.   

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