viernes, 1 de abril de 2022

AQUELLA MUJER

No sabía nada de ella, sin embargo la admiraba; la veía pasar todas las tardes por mi calle, con su porte elegante y sus canas incipientes, rápido me asomaba al balcón para ver como desaparecía, tras el largo sendero que conducía a la casa.

Más luego supe, era una antigua vecina del condado, una mujer erudita y de gran belleza había sido, solía conversar con las golondrinas que se amontonaban a su alrededor, las aves de rapiña que abundaban en el parque cercano, se encaramaban a los árboles con sus espantosos chillidos, cada vez que ella pasaba.

Sabía de constelaciones, de soles lejanos y aún más, se decía que había descendido de una nave espacial, o quizás de un cometa, y tantas otras cosas difícil de creer, sin embargo una aureola de  encanto misterioso la rodeaba.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL ARTE NO INTERROGA

  EL ARTE NO INTERROGA Lenguaje teatral en un rostro impávido; manos artísticas lo transforman, de un blanco aterciopelado va virando a lo...