Voy por el camino desnudo, desnudo de mi mismo, de pronto me invento un juego: y ¿si parado frente a un espejo túnica de por medio, me empiezo a descubrir de a poco?. Entonces siento un pestañar rápido e intenso y aparecen mis ojos aletargados, asombrados miran a izquierda y derecha y luego al espejo, se van iluminando, y se sonríen; de pronto poseídos por tristes recuerdos, pareciera que se nublan, se achican y se humedecen, gruesos lagrimones se despreden.
Más luego un fuerte aleteo me saca del llanto, caramba es mi nariz que pretende respirar a través de la túnica; de un empellón la atraviesa ¡ah! ¡por fin!, se estaba ahogando, pero mi nariz no solo respira, estornuda seguida de exclamaciones varias, tales como....¡salud!, sino que también huele y olfatea, entonces te dice: ¡qué rico, Qué bueno!, pero también ¡qué desagradable! huyamos, esta atmósfera no nos conviene.
De pronto en la parte inferior de la túnica siento cosquillas, pero no me puedo reír porque mi boca no está presente; y aparecen mis pies que juguetean entre si, se saludan y bailan, hacen cabriolas, flexiones para arriba y para abajo, y ahora se comienzan a desplazar y me hacen caminar, ¡pero no! les grito, no me quiero ir del espejo me quiero quedar, a ver si aparecen mis otras partes.
Entonces una boca parlante que susurra, recibe alimentos, se acomoda para cantar, besar dice: ¡ aquí estoy!.... Con un batir de alas, unos brazos con grandes movimientos se adosan a mi cuerpo y queda conformado el tronco, pero ¡qué ridículo! acaso ¿soy un árbol?, claro que no. Soy tan solo un alguien que andando por el camino y parado frente a un espejo, comencé a vestirme con mi propio cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario