COLOR PREFERIDO
A ella le gustaba pensarse en verde y amarillo, ciertamente no podía separarlos.
El amarillo le representaba la vida, la luminosidad radiante del día, no le gustaba la noche oscura y llena de tinieblas. Adoraba pasearse por los verdes prados o vislumbrar los tenues rayos amarillos, a través de las tupidas hojas del bosque cercano.
Frente al amarillo verdoso se sentía renovada, con sus energías plenas, capaz de emprender arduas tareas.Sentada entre los verdes pastizales, al borde del arroyo que transcurría suave, escuchaba su blando murmullo y se adormecía en busca de sueños ignotos.
Las margaritas eran su obsesión, nunca podría deshojarlas pensando si la quieren o no, más bien las cubría de mimos acariciando sus pétalos aterciopelados. Adormecida en esa quietud verde-amarillenta, pensaba: si los hombres detuvieran su mirada un poco más en el amarillo-verdoso que desprende la naturaleza viva, cuanto más cercana sería la paz que todos anhelamos.
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